Spinoza escribió:
La alusión a Bergonzi como pigmeo vocal es de las últimas cosas que esperaba encontrarme escritas en este foro...
No saquemos las cosas de contexto, lo que quiero decir es que Bergonzi no se puede comparar en cuestiones de tamaño vocal con Del Monaco. Pigmeo es algo pequeño, Bergonzi es el mejor cantante verdiano de después de la segunda guerra mundial y un fraseador extraordinario. Pero su voz para cantar determinados papeles verdianos, los más heroicos que este tenor cantaba, era pequeña y algo opaca. La de Mario del Monaco era mucho más grande y con más brillo.
Hay que tener en cuenta que no es lo mismo la experiencia que se obtiene en un teatro a la que se obtiene en un youtube. Recuerdo una comida escuchando a dos grandes expertos operísticos que habían visto en directo a estos dos tenores en varios papeles verdianos y establecían las comparaciones entre ellos. Uno de ellos es un gran admirador de Bergonzi y le considera el mejor tenor verdiano de todos los tiempos, al otro no le gustaba tanto, pero ambos reconocían que la experiencia en vivo de Del Monaco, siendo diferente, era inolvidable.
Y siguiendo el debate con Gino, no creo que la técnica de Mario del Monaco ocasionara nada negativo para el canto. Era una emisión muy limpia con una voz colocadísima, estudió con grandes maestros como Raffaelli y Melocchi. Ojalá encontráramos hoy en día a algún tenor que tuviera una impostación parecida a la de este tenor. Es a los tenores dramáticos a los que se les puede permitir un cierto sacrificio en la pureza de emisión a cambio de un canto más temperamental y con más nervio, es lógico que lo que se puede exigir a un tenor lírico no se puede exigir a un tenor dramático y viceversa.
He compartido desde el principio la opinión de que la respiración de Del Monaco no era la adecuada en ocasiones, pero su mecanismo respiratorio funcionaba muchas veces a la perfección y hay grabaciones con un legato de alto nivel. No siempre cantaba declamado y entrecortado. Por otro lado, el youtube que he puesto es una demostración que sabía respirar. Hacer un fiato en ese momento del Otello, en esa tesitura tan extrema, de 19 segundos de duración, no es una cuestión de capacidad pulmonar, se necesita una extraordinaria habilidad en la administración del aire y una perfecta colocación de la voz, si no es imposible.