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Con el sueño por el madrugón (he venido en el AVE a Madrid de las 6:30 de la mañana) os comento mis impresiones de ayer. Como se han dicho tantas cosas por los foros, acudía con gran curiosidad y expectación.
Empiezo por Gruberova. Ha sido un poco diferente a lo que he leído de su prestación en otras funciones, pero globalmente salí muy satisfecho, más bien diría que eufórico. Me reitero en lo que dije que su voz retransmitida no hace justicia a lo que uno oye dentro de la sala. Hay cantantes que ganan con las retransmisiones y las grabaciones, y que decepcionan cuando los oyes en vivo. Con Gruberova me pasa justo lo contrario. La manera de proyectar su voz, como se expande, la suavidad del canto a media voz, etc, etc, sólo se puede percibir adecuadamente en vivo. Al contrario, sus defectos, se multiplican a través de los micrófonos; esos manierismos y búsqueda de expresión dramática que a mí me resulta “afectada” y poco natural, a través de los micrófonos se hace más patente. Incluso sus portamenti, en vivo, me resultan mucho más suavizados que a través del micro.
Había leído, no se si en este foro, o en otros, que en otras funciones empezó fatal, e incluso alguien llegó a escribir que le recordaba a la Foster Jenkins. Pues en la función de ayer, desde mi punto de vista, no empezó tan mal, ni mucho menos. Las carencias, desgastes de la edad ya comentados, las noté, no tanto en su primera intervención, sino más adelante. Hubo algún momento en que algún sonido, de manera aislada, sonó “rascado” (no se como se dice eso vocalmente), y los graves declamados y sin carne, también hubo algún agudo tirante y un poco de todo lo comentado por los expertos en voces del foro. Pero, he aquí lo que para mí es el quid de la cuestión, Gruberova tiene todavía, a sus 64 años, algo que sólo está al alcance de unos privilegiados; abrir el tarro de las esencias, trasladarte al séptimo cielo, sentir la magia de lo excepcional y lo inalcanzable, hacer que sintamos un escalofrío de admiración, parar el tiempo y deleitarnos, con un manejo vocal, que parece un puro milagro. Y cuando estás totalmente absorto, ante tal fenómeno, todavía te asombra aún más, con nuevos efectos vocales. Esto, evidentemente lo consigue en determinados momentos de la función (sobre todo desde “Al dolce guidami” en adelante). En otros pesan más las limitaciones comentadas, claro. Y ante todo esto yo me hago la siguiente reflexión; hoy en día podríamos encontrar sopranos capaces de hacer una recreación dramática, quizás más convincente, y con más homogeneidad de registros, pero ¿quién es capaz de hacernos tocar el cielo, traspasar el umbral que separa lo “correcto” de lo excepcional? Finalmente, tengo que decir que no me esperaba que rematara con un “coppia iniqua” tan brillante, rematado con un sobreagudo (¿Mib?) espectacular; ¿quién de las sopranos jóvenes puede hacerlo mejor?
En cuanto a Garança, no puedo sino subscribir todo lo dicho. Era la segunda vez que la escuchaba; la otra vez fue en Carmen en Les Arts. Quizás me gusta más en Carmen, pero en cualquier caso su prestación ayer fue extraordinaria, y encima cuenta con un físico espectacular.
En cuanto a Bros tengo que decir que admiro mucho a este tenor, y me quedé muy preocupado después de sus Duques de Mantua del Real. Por lo que os he leído entiendo que está evolucionando de lo lírico ligero hacia lo lírico. Ayer estuvo brillante; tuve la sensación como si su voz se hubiese retrotraído a la de hace unos años; me pareció que se había aligerado un poco y se permitió unos agudos y sobreagudos seguros y valientes, haciendo ostentación de un fiato mayor que el que había percibido en otras ocasiones. Ya en su primera intervención (en la cabaletta) remató en un agudo mantenido unos cuantos segundos, que me dejó admirado. Quizás, se puede apreciar también una mayor nasalidad. Yo me pregunto hasta qué punto su voz no estará mejor en lo lírico ligero, en vez de evolucionar hacia lo lírico. Si resulta que estos últimos años, en esa evolución, se percibieron ciertos problemas en la voz, y ahora de nuevo vuelve a recuperar una plenitud vocal en un repertorio en el que no tiene rival hoy día, ¿no sería mejor esperar un poco antes de avanzar hacia lo lírico? Considero además que Bros se mereció tener más ovaciones y más reconocimiento por parte del público del Liceu, parece como si por el hecho de ser de la casa, se le reconozca menos que si viniera de fuera. Ya me llamó la atención este hecho en la Lucía en el Liceu con Cantarero (sustituyendo a Gruberova). Bros hizo un “Fra poco a me ricovero” sensacional, en el que únicamente en el agudo final se mostró un pelín duditativo. Yo esperaba una ovación clara por la brillantez de la interpretación global, y sin embargo percibí unos aplausos sin el entusiasmo merecido. Ayer hubo reconocimiento para Bros, pero se mereció mucho más. En el descanso, me di una vuelta por la tienda del Espai Liceu, con la esperanza de encontrar su disco de decca de arias belcantistas, que afortunadamente encontré y compré.
Nada que añadir a lo ya dicho sobre la dirección orquestal, que a mi parecer, mejoró bastante en la segunda parte.
Perdón por el rollo metido. Saludos. Nacho.
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