Gino escribió:
A Karajan, como a otros, sea esto moderno o no, le interesa destacar de una forma más directa el aspecto teatral del drama frente al sinfónico-solemne, que a decir verdad va de suyo y representaría la línea predilecta por Kna. Es decir, para Karajan esto es teatro cantado tanto (o quizá más) que epopeya sinfónica.
Esto lo percibo en el pulso narrativo, realmente febril, que refleja la desbocada energía de la acción - también hay mucha acción en la Valquiria. No sé cómo resultaría este enfoque en el largo monólogo de Wotan: veremos cómo da en "Sigfrido".
Otro elemento teatral es la escala "conversacional" que asumen los diálogos. Entiendo conversacional como la intención de rebajar su solemnidad - los tempi son muy vivos - a cambio de hacer más directa la interacción entre personajes. Cuando Wotan dirige sus iras hacia las Valquirias primero y luego hacia Brunilda se percibe la urgencia, la furia, la explosión nerviosa de un modo muy directo. De hecho a Björling hay algunas frases en las que apenas le da tiempo de decir el texto, sin que pueda matizar mucho. Por este lado creo que Karajan corre mucho a veces en la Escena Segunda. La cosa sigue siendo efectiva porque estamos con cantantes de voces heroicas y, sobre todo, articulación altisonante y poderosa. Las imprecaciones del Dios quizá no sean trascendentes, pero sí son temibles.
Con esta escala de diálogo lo que se consigue es poner en juego dioses muy humanos, que pierden la paciencia, que dejan de ser mayestáticos. Esto, que puede gustar más o menos, tiene su justificación en la cantidad enorme de contradicciones e incoherencias que alimentan estos personajes con sus actos. Por decirlo suavemente, la trama de los velsungos, desde el punto de vista del propio Wotan, es como poco ingenua y así lo proclama Fricka, quien prácticamente lo ridiculiza (sería más que interesante escuchar el primer Acto). Por decirlo de alguna forma, cuanto hay de contradictorio y teatral en la acción se beneficia de esta escala. Con este planteamiento, tenemos personajes guiados por sentimientos humanos pero cuyos actos tienen consecuencias que escapan a esta escala. De ahí la necesidad de voces heroicas que en este caso no faltan: de lo contrario creo que se le quitaría demasiado a la parte épica del asunto.
Esto por sí mismo no significa nada más que un punto de vista: pero también está la incandescencia de la ejecución, con un sonido no sólo bello sino también mordiente, una narración que no decae un sólo instante, una fuerza explosiva (a veces un poco de más en perjuicio de los cantantes) que parece no tener límites ni descanso.
En cuanto a los cantantes, me convenció esta reseña, aunque tengo alguna pequeña reserva sobre el canto recogido de la despedida de Wotan. Naturalmente no se pueden pedir siempre la variedad y la intensidad de Hotter aquí. La intensidad de todo el reparto responde a lo que demanda la batuta: caña, caña y caña, aunque no faltan los claroscuros, sobre todo por parte de Varnay:
http://www.musicweb-international.com/c ... 800242.htm
Por cierto que me gustó encontrar este detalle, que refleja exactamente lo que pensé al escuchar el fragmento. Esto es de crítico que realmente escucha tomando notas:
"War es so schmählich" (tr. 6) is a bit gushy and not absolutely steady. She can be shrill and over-vibrant at times but her involvement and expressiveness is never in question. "O sag, Vater! sieh mir ins Auge" (also tr. 6) is inward and beautiful and then expands magnificently.
Me encantó el adjetivo "gushy", que de ahora en adelante pasa a ser parte de mi batería de descalificaciones como "desparramado". En resumen, historia de la ópera en disco. Sólo se conserva, por desgracia, este Acto.