A ver, mis impresiones, que las había puesto en el sitio equivocado
(gracias, Carestini)
La fanciulla del West no es una ópera que me apasione pero se ve con agrado. La conexión, perfecta, sin fallos ni de imagen ni de sonido. A ver si toman nota los de Cinesa. Luego caí en la cuenta de que podría haber sido suspendida porque en Nueva York hay una nueva amenaza de nieve (70 cm la última, ¡qué envidia!)
De los cantantes, me convenció mucho
Debora Voight (no la conocía), voz bonita, aceptable en los graves, muy agradable el agudo (a veces se le va un poco) y sumamente expresiva, no tanto en voz como en actuación. Algo cansada al final y es que el segundo acto es de aúpa. Sólo me falta verla en teatro para ver si se oye igual. Si para el año que viene se descarta
Macbeth en lugar de esta ópera, a ver si nos trae esta soprano Mortier.
Del tenor,
Marcello Giordani, lo que más me impresionó es cómo está de inmenso, no me pareció tanto en Madrid. Es muy joven para estar así. Hay que cuidar la salud o ésta dejará de cuidarnos. En lo canoro bastante bien, llega perfectamente a los agudos -que no escamotea- y los graves son inaudibles. Su aria la cantó de manera notable. Quizás no sea el tenor ideal pero cumple con mucha dignidad.
Lucio Gallo, el pescaopollo (o pescaodoble), lamentable. No sé si para Manolita Chen pero seguro que encuentra curro en Phillip Morris o en Chivas Regal, porque fumó y bebió lo que quiso. Una desconsideración hacia los fumadores españoles. Claro, como no le afecta a la voz... Se parece al actor de Parque Jurásico III, William Macy, y la cantidad de muecas que puede hacer por minuto sólo es superada por Leo Nucci. Pero con mucha peor voz. A golpe de glotis, incluso ayudándose de minisaltos, se olvidó el estéreo en casa porque era monocorde total. Eso sí, el pollo tiene una cara de malo que asusta. Y apellidos no soltó ni uno, ciertamente.
El coro, no sé por qué, no me gustó mucho. Algo deslavazado.
La puesta en escena, preciosa, antigua a más no poder pero bien ambientada. No me extraña, tal y como se las gastan allí. En los dos sentidos.
Como curiosidad, al final del segundo acto hubo un "speaker" improvisado que arengó a la masa a protestar al Met contra el cine Ideal, creo que porque la insonorización no es buena y se oye cómo retumban las paredes por el sonido de la sala de al lado. Es verdad. Pero si te mentalizas de que son los tambores, no te das ni cuenta.
