Carl Tunner escribió:
Pero a ver, no se lance a escribir sin asimilar primero lo que lee.
Primero que nada debería de tranquilizarse y comprender el impacto que provoca el considerar, aunque sea sólo una obra, algo de Janacek como esnob, por las razones que sean. Absurdo por donde se vea. Y no se salga por la tangente con su analogía (que por cierto está mal hecha), porque estoy seguro que jamás calificaría la presencia de "Las vísperas" por la "Traviata" como algo esnob, conociéndolo, sólo se quejaría y buscaría la forma de tener ambas obras en la lista de repertorio básico (admítalo hombre, es un verdiano furibundo, no lo puede negar). A propósito, no recuerdo que dijera que es esnob la presencia de Lucrezia Borgia en vez de la Trilogía Tudor, ¿por qué? (Creo que la respuesta es bastante fácil, porque ambas obras le gustan, ¿pero si no le gustaran, entonces resultaría esnob? No sé porque creo que la respuesta sería un sí-es que a veces Ud. resulta totalmente previsible-, pero claro, nunca lo admitiría). Estimado Tunner, la polémica claro que es buena, a mí me gusta, pero en ocasiones está de más, entienda hombre: ¡¡¡qué nadie está metiendo Sárka!!! No veo la razón de por qué molestarse por la presencia de esta ópera.
Segundo: no hablamos de una obra menor de Janacek (por eso su analogía está errada), otro caso es que a Ud. no le guste y por eso mismo quiera quitarla mayestáticamente de la lista, que claro está en su derecho. Hablamos, independientemente de lo que opine o de sus gustos, de una de las tres o cuatro óperas más importantes de un compositor fundamental (sí FUNDAMENTAL, no hay muchos que puedan ofrecer un corpus operístico tan dilatado y de tanta calidad como él, no es un señor de dos óperas: Jenufa y Katia Kabanová). Hablamos de una obra única en su tipo, donde es posible apreciar durante noventa minutos, las miserias, conflictos, desprecio, incomprensión, indiferencia y crueldad de una forma siempre ascendente y única. Para mí y algunos foreros más, es su obra más interesante y por tanto, su obra maestra; si no lo cree, puede constatarlo en el ahora olvidado hilo de: “su obra maestra”. Por eso mismo lo de "alarde snobista" me parecen palabras muy fuertes, aunque quizás debería de publicar una lista de obras esnobs para saber a qué atenernos posteriormente. Probablemente esté pensando en todo lo que no incluya a los belcantistas, a Verdi y los veristas es esnob, o quizás todo lo que no le guste, o...
Por lo demás, poco que discutir su alarde puntual y a su fobia a toda innovación con el trillado argumento de ultra coñazos y seudo-intelectual... En cierta forma se parece a J. N. Forkel, quién también detestaba toda innovación y era un adorador de lo antiguo,

. ¿No cree, y se lo digo sin encono, que debería de estar más comprometido con la música de su tiempo y dejar de tildar lo que no le gusta de esnob? Y más si tomamos en cuenta de que la música es siempre la misma y lo único que cambia es el lenguaje. Probablemente es una actitud que le haga falta.
PS. De los compositores que mencioné no todos me gustan, de hecho Ferneyhough me parece inabordable. Su ópera, Shadowtime, continúa siendo lo más complejo que he escuchado en mi vida, en este caso es más exacto decir: intentado escuchar. Pero no por esto lo calificaría como "esto no es música", "es ultracoñazo"...
PS2. Al menos coincidimos en que Janacek es estupendo, lástima que no en todas sus obras.
PS3. La verdad ya me tiene sin cuidado el término ultracoñazo, porque no sé qué significa. ¿Qué es ultracoñazo? ¿Qué obras lo son? ¿Cuál es el método para determinarlo? Para algunos Wagner era un ultracoñazo, para otros Rossini lo era, algunos dicen que todo el barroco es ultracoñazo, otros dicen que cualquier innovación lo es, yo opino que gran parte del bel canto lo es... Así que para que preocuparse por un término tan vago (me pasa lo mismo con: "éste tiene talento"), ya que en cierta forma toda la música, para uno o para otro, es ultracoñazo. Así que dejémonos de tonterías, de sentirnos ofendidos de gratis, de tomar los gustos ajenos como algo personal. ¡Y qué viva la heterogeneidad de opiniones –hasta podríamos enarbolar una bandera-!