Hoy me he estrenado en los cines Yelmo, con
Boris Godunov. Casi lleno, no empezó bien la tarde: cogí dos entradas de pasillo y al final me dieron dos de pared. Y entonces vinieron los que habían sacado en taquilla las dos de pared. Entradas duplicadas. No fui el único caso. Menos mal que había sitios libres.
Volumen muy alto hasta el primer descanso, dolor de cabeza al canto. Y quitaron el aire, chicharrera en pleno otoño. Después, bajaron un pelín el volumen, adiós al dolor y pusieron el aire, adiós al sudor.
Retransmisión técnicamente perfecta, sólo un pequeño vacío sonoro de unos dos segundos. A ver si se toman nota los de Cinesa.
Me ha gustado Antonenko, aunque no tanto como en el
Otello de Salzburgo, ha engordado bastante (bueno, y Netrebko, que estaba junto al Oneguin de Madrid, ni os cuento). También la que interpretaba a Marina, Ekaterina Semenchuk (si viene a España que cambie el apellido), flojilla al principio, mejoró bastantes después. Fiodor lo ha cantado un niño, no una mezzo (¡¡¡por fin, por fin!!!) y el Idiota, el Loco o el Inocente (que ni sé), lamentable. Igual es que se tiene que cantar así...
El tercer acto (supongo que el llamado "polaco"), una maravilla. El resto tiene momento excelsos con otros un tanto memos, como la enumeración zoológica en los cuentos de la aya y Fiodor. Supongo que todo iba dependiendo de la cantidad de vodka que llevara en el cuerpo el bueno de Mussorgsky. Y lo mismo digo de los coros, los de los dos últimos actos son maravillosos.