No pongo el texto de Téllez como estandarte. Yo tengo otras opiniones. Pero me parece una buena reflexión que da a la escena su justa importancia sin perder la jerarquización de los niveles artísticos de la ópera (primero la música).
En mi opinión, en la ópera hay al menos cuatro experiencias: música, voz (la independizo, con razón), lo visual y el texto. Las tres primeras son abstractas, porque la última toma
realidad por estar escrita en un código de comunicación útil y convencional. De las tres primeras, el autor dejó escrita de forma directa la primera y de forma indirecta la segunda, aunque hay margen de juego y de interpretación. Son excepciones los autores que dejaron por escrito una partitura visual (no digo sólo escénica) detallada.
La importancia de lo visual en la ópera es indiscutible. Parte ha dicho con mucha gracia, "pues cuando escuchas un CD te lo imaginas". Y es cierto. La experiencia musical, incluso en CD, puede mezclarse con una experiencia visual imaginada, realista, sinestésica, abstracta... A mí me ocurre y la experiencia final para mí es indivisible.
En un teatro lo visual es consustancial a la representación, está ahí, y todo el mundo, salvo ciegos de vista o de butaca, mira. Conozco personas con falta de sensibilidad visual, y lo entiendo, pero es asombroso que la mayoría de una generación de amantes de la ópera, sobre todo en España e Italia, manifieste ese desdén (y por lo tanto, falta de comprensión) hacia la parte escénica de la ópera.
Por eso el artículo de Téllez es un buen ejemplo de síntesis, de intento de comprender la experiencia total que es la ópera. No lo pongo como modelo, pero sí como ejemplo de un camino constructivo e integrador de vivir la ópera.
También es una muestra de lo estéril de los debates foreros al respecto. La mayor parte del público europeo (lean blogs) está tan por encima de todo esto como podemos estar aquí del debate Callas-Tebaldi.
Parte, ahora te mando el artículo completo
