Raúl escribió:
Por lo que a mi me toca (y sé que mas de un forero que se escojona de Domingo también lo opina) la crítica es de otra índole.
Me he llevado palos aquí por defender a Domingo en determinados papeles (Mario y Pollione, por ejemplo) y creo que es un orgullo patrio tenerle entre nosotros. Lamentaré (tocaremos madera) su muerte como la de un icono de la ópera y el cantante con posiblemente la carrera profesional mas brillante de los todos los tiempos. Le admiro tanto como a muchos otros, aunque está un peldaño abajo de mis favoritos.
Sin embargo eso no quita que le critique por querer ser (como dijo aquella) "el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro". Prestarse a espectáculos y discos que no necesita para ser mas grande y por no saber decir basta. Mi opinión personal es que se equivoca al querer trascender fuera de la ópera como su amigo Luciano a costa de ir bajando peldaños en su prestigio entre los aficionados a este arte.
Ahora, allá él.
Por una parte estoy de acuerdo.
Pero por otra creo que es importante que se recuerde que en estos excesos también consiste la figura del divo, hoy extinguida excepto en lo que respecta a la vanidad y estupidez de algunos cantantes que en realidad son de segunda. Por tanto Domingo es prácticamente el último ejemplo que nos recuerda quiénes mantienen en marcha esto de la ópera: los divos.
Ahora bien, ¿vale todo no ya para ser popular sino para mantenerse sobre el escenario? Ahí es donde yo también me apeo.