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Entre 1989 y 1991, Hosokawa compuso el
Hiroshima Requiem.
Constaba de tres movimientos. En el primero,
Night, se narraba instrumentalmente la víspera del estallido de Little Boy, la noche antes que el mundo cambiara para siempre. En el segundo,
Death and Resurrection, se mezclaba la música con las voces de los niños de Hiroshima, extraídas de este libro:
donde muchachos que tenían entre 5 y 15 años en 1945 nos relatan, de forma ingenua y conmovedora, sus recuerdos de la vida en Hiroshima inmediatamente antes y después del 6 de Agosto.
El tercer y último movimiento,
Dawn, nos relata como Hiroshima vuelve a la vida, desde las cenizas radioactivas.
Para Hosokawa, nacido en 1955, la bomba no fue una experiencia personal, aunque sí afectó a su familia, que estaba pasando el verano en una casa en el campo, a unos 20 kilómetros del centro de la ciudad. La madre de Hosokawa atendió personalmente a muchos heridos huidos de Hiroshima, mientras que su padre estaba alistado en el ejército y a su vuelta se encontró la ciudad totalmente destruida.
La niñez de Hosokawa transcurrió placidamente, en la orilla de un lago cercano a la ciudad. Aunque el joven Hosokawa preguntaba a sus padres por el gran número de personas desfiguradas que había en Hiroshima, y que había supuesto para ellos la bomba, se negaban a contestar, hasta que un Hosokawa ya adulto pudo un dia escuchar a su madre que, entre llantos, le contó las terribles experiencias vividas más de treinta años atrás.
En ese momento decidió que algún día haría algo en memoria de las víctimas de la tragedia, y así nació el Requiem.
Sin embargo, Hosokawa no estaba satisfecho de su obra, le parecía que le faltaba introducir la Hiroshima contemporánea, una ciudad de 1 millón de habitantes, que ha superado el recuerdo de la bomba y es virtualmente indistinguible de otras ciudades japonesas de similar población, pero que, en opinión de Hosokawa, ha dado la espalda a la antigua comunión que había entre Hiroshima y su entorno natural.
Así, un encargo de la Radio de Baviera le permitió revisitar el Requiem, y completarlo, creando en su lugar ya en el 2001,
Voiceless Voice in Hiroshima.
La nueva pieza consta de cinco movimientos, y uno de ellos sera nuestra Obra de la Semana.
El primer movimiento,
Prelude-Night, es una versión casi idéntica al antiguo, con un cambio en la instrumentación, reforzando los metales, las cuerdas y la percusión, e introduciendo una celesta.
Escuchemos este preludio:
Hosokawa-Voiceless Voice in Hiroshima-Prelude/Night