Para posibles incrédulos, copio y pego lo que L.Vanguardia publica esta mañana con respecto " a la música de viento" que dedicó el público a Bieito el pasado lubnes ( en función, repito con presencia mayoritaria de "oficiliastas y establishment" que muchos de ellos entraron en el teatro en plan "gorrero"

).
Como dije ayer, si llega a ser función de abono!!!!
Por cierto y que me lo expliquen , ¿ que tiene que ver la supuesta violencia de género , con la CARMEN de Mérimée y Bizet ?
La respuesta quizá la tenga el propio Bieito (o la Ministra de Igualdad - esto es simple ironía

)
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Los hombros de Calixto
Ignacio Orovio
Se contraen. Los hombros de Calixto se contraen cuando se le plantea que a quien más ha silbado el público del Liceu, tras el estreno operístico de la temporada, Carmen, la mítica, la sensual, la maltratada, la cruel Carmen, su Carmen, es a él, al director.
Los aplausos duran ocho minutos y son intensos cuando aparece el tenor Roberto Alagna, que haría temblar a una tapia, se suavizan con la mezzosoprano Béatrice Uria-Monzon, Carmen, y se tornan en abucheos cuando aparece el director, Calixto Bieito. ¿Por hacer bailar a un hombre desnudo? ¿Por el sexo que simulan practicar Don José y Carmen, que se quita las bragas (y se deja la falda)? ¿Por la descarnada visualización de lo que pasa entre las paredes de tantos domicilios españoles, y que en el 2009 acabó con 55 muertas?
Una mujer murmura, a los quince minutos de Carmen, a la oreja de su pareja: "M´ho podries haver dit". Le podría haber alertado... ¿de que era Bieito? ¿De que Bieito relee, digiere, fragmenta, tritura, voltea, revuelve a Bizet?
A Bieito, a estas alturas, no le afecta que le silben en casa. Naturalmente, aunque no lo diga, se lo esperaba. Cuando media hora después de acabar la función aparece en el foyer del Liceu, donde se han citado políticos, críticos y subsecretarios, más bien parece como si estuviera decepcionado al comprobar que, una vez más, el público del Liceu, una parte del público del Liceu, no tolere relecturas, adaptaciones, licencias: "M´ho podries haver dit". Pero bueno: en Madrid, hace poco, tres guapas de primera fila le increparon por un montaje. "Vete a tu pueblo", quisieron agredir. Si era un insulto, una invitación a regresar al sector primario no dejaron a la capital precisamente a la cabeza de la modernidad. Aunque quizás sólo le pedían el exilio y que se dedicara a su huerto. (¿Quién no sueña con uno?)
Calixto se encoge, pero sólo de hombros: "Yo creo que esto educa, creo que este texto pide un montaje así". Viene una señora de cierta edad, liceísta de toda la vida, y se abalanza sobre él. "¡Tú sigue así! Esto o se hace de esta manera o no se hace, no la vamos a volver a ver como siempre". Calixto sonríe, se desencoge. Cuando la fan se va, Calixto se suelta. "En ningún lugar del mundo silban un montaje así", lamenta.
Y revela que la mismísima, la admirada Caballé le dijo al oído, tras un estreno en el que sólo hubo ovaciones: "Tu no afluixis".