Siddharta escribió:
En 1950 Britten sólo había compuesto Grimes, Lucrecia y Herring. Lo que quedaba! Y John Adams nada. Y estaba todavía por llegar Rey Ciervo!!
La importancia de la escena, el diálogo con otras artes, la diversificación de los modelos de cantantes, la ampliación del repertorio y las nuevas composiciones son para mí las mejoras.
Me quedo con lo del diálogo con otras artes, qué bonito. Lo del repertorio, ya lo hemos hablado más veces, más que ampliación ha sido queerización, y eso es al mismo tiempo lo genial y lo vertiginoso. Si diversificación es que los cantantes son diversos y que hay para todo, eso no lo entiendo. La
importancia de la escena es indiscutible; su
calidad, no siempre. Y las nuevas composiciones serán muy guays, pero yo me confieso manco de herramientas culturales para acceder a ellas. Si
Show Boat no es ópera para que lo sean Halffter y Pilar Jurado, tengo una barrera cultural con esa parcela del arte cuya responsabilidad no me duelen prendas de atribuirme a mí mismo por entero.
Yo creo que la gran aportación de nuestro tiempo, sin embargo, no es tecnológica ni producto de la globalización, sino estrictamente musical: hoy se hace ópera, como nunca antes,
desde la musicología. Hace 60 años a nadie le molestaba en exceso que un cantante fuese un cenutrio musical, a cambio de que tuviera determinada voz (o hiciera determinados efectos); hoy la producción operística está transversalizada por la ortodoxia y musical, y por ello, es inviable una carrera musical de un cantante de ópera que no sea, ante todo, un músico. Y los resultados artísticos concretos de ello nos convencerán más o menos, pero despreciar su valor cultural es una mera necedad.
A cambio, la gran pérdida es la personalidad vocal, pero hoy ésa no era la pregunta.