gakugeki escribió:
Cada loco con su tema, así que se me ocurre que, claro, ese decorado, que tiene un falso techo con lámpara y todo, si se adelanta hacia la boca tiene el inconveniente de que desde arriba sólo se vería la tapa negra del falso techo.
Me alegro de que hables de esto.
Yo no he visto la producción, y no estoy seguro de las razones por las que la implantación de la escenografía se ha efectuado así, pero ésta era una de mis hipótesis.
Con las escenografías llamadas "de cajón", propias del teatro burgués (y este Onegin es un buen ejemplo de ello) te topas siempre con muchos problemas a la hora de adaptarlas a otras embocaduras, sobre todo si quieres mantener la angulación de las paredes (por razones estilísticas o, mas seguramente, porque tengas un techo que acoplar).
En el siguiente gráfico que he hecho sobre la implantación de un cajón (hoy me he levantado con el mode Srta Rottenmeier on), tomando como base un teatro a la italiana y el espectador de visibilidad más desfavorable (he ignorado a sus compañeros de palco, puesto que el muro les impide ver) vemos las diferentes posibilidades:
<center><img src="http://img683.imageshack.us/img683/8193/visuales.jpg" width="800"></center>
- En el primero de los casos hemos adaptado la angulación de las paredes del cajón a la visiul del espectador, de tal modo que logramos un rango de visibilidad (en rosa) del 100% en todo el teatro (obviamente suponiendo que los palcos se dividen por medianeras y no por paredes, como ocurre en La Scala).
- En el segundo tenemos un cajón a 90º construido para nuestra embocadura: El rango se ha reducido mucho, y tenemos toda una parte fuera de la visual de nuestro espectador (en amarillo), pero la visibilidad es bastante aceptable.
- En el tercero vemos la implantación de un cajón más pequeño que nuestra embocadura implantado en primer término. Vemos que el rango sólo abarca a un tercio del público, y que la visibilidad de nuestro espectador está mermadísima: El problema no está ya en ver o no la pared, sino en la gran zona de actuación que perdemos.
- En el cuarto la implantación del mismo cajón se ha retraído respecto a la embocadura: Aunque el rango es el mismo que en la versión anterior, hemos logrado compensar la visibilidad de nuestro espectador hasta igualar la del supueto número dos.
Puede parecer una tontería, pero esto es muy importante en teatros como el Real, que tiene una política de calidad de la localidad muy férrea (acuérdense del lío de Mitridates).
Respecto a la visual en alzado, no es que veamos la tapa del techo, puesto que delante llevará una falsa embocadura, pero veríamos un gran bambalinón negro (como en la mayoría de las producciones pero más grande). En este gráfico podemos estudiar los tres supuestos con el techo paralelo al suelo(adaptar la angulación del techo a la visual en teatros tan altos sería ridículo), de nuevo tomando como referencia al espectador más desfavorecido (me parece ver la cara de Sutherliano en esa butaca?).
<center><img src="http://img295.imageshack.us/img295/9237/visuales2.jpg" width="800"></center>
- En el primero, emplazando el cajón en primer término, observamos que el rango de visibilidad (en rosa) es aun menor que la porción que perdemos (en amarillo).
- En el segundo, retraída la escenografía, conseguimos ampliar teóricamente nuestro rango (en cian), pero SORPRESA! La propia embocadura del teatro nos impide abarcarlo, así que finalmente nos queda uno más reducido (en rosa).
- La mejor opción sería, entonces, hacer coincidir la visual del bambalinón con la de la embocadura.
De nuevo repito, no tengo ni idea de si es ésta o no la explicación, pero hay que tener estos datos en cuenta. Otra explicación "técnica" podría ser que el primer término del peine esté utilizado ya con la siguiente escenografía: Tener un teatro con dos producciones a la vez (aunque sea una en uso y otra en ensayo) tiene, como todo en la vida, facturas que pagar.
Pero bueno, esto son sólo dos hipótesis. También puede deberse a, como apuntan, una decisión de Tcherniakov para lograr una mayor omnisciencia: Si las paredes de la escenografía crean el efecto de continuidad de la sala, tendremos la sensación de estar DENTRO del cajón, de ser un personaje más. Si, por el contrario, la encerramos dentro de una cajita, potenciaremos la sensación de estar observándola desde fuera, como una pecera.
Y bueno, la pregunta sería la de siempre ¿Compensa? ¿No compensa? ¿Visibilidad vs acústica (por la distancia más que por la morfología: Los cajones son excelentes para la acústica)? ¿Una producción cada dos meses o compartir el escenario? ¿Un mayor juego dramático que verdaderamente le de sentido a la música, o un mero concierto? He aquí el dilema.