Siddharta escribió:
Mozart hoy se canta (y se interpreta) especialmente bien. Ya no lo cantan voces todoterreno como en los 50-70 y eso ha tenido consecuencias malas y buenas. En general (muy en general) los instrumentos son más pobres (en cuestión mensurables como la riqueza, el color, a veces el volumen). A cambio, suelen ser voces más dúctiles y más manejables, capaces de la ligereza que Mozart exige. No puedo poner una lista de cantantes mozartianos actuales que iguale en calidad general a la de Tunner. Pero sí una lista de cantantes especializados en Mozart con los que disfruto mucho y suelo preferir a los Mozart de los 50-60 (a veces no tanto al de los 70-80): Veronique Gens, Alexandrina Pendantchanska, Miah Persson, Luca Pisaroni, Ildebrando d'Arcangelo (a pesar del deterioro), Barbara Frittoli, Diana Damrau (a ratos), Richard Croft, Anja Harteros...
Si quieren comentamos uno a uno, pero a algunos me cuesta encajarlos en las generalidades que han escrito Gino y Tunner
De todos modos, la verdadera revolución en Mozart ha venido de la mano de la parte orquestal. No sólo por el hallazgo de un punto de estilo que se ha revelado perfecto para Mozart (una densidad sobria, un color más barroco y luminoso, unos tempi más luminosos: ahí están los trabajos de Minkowski o Jacobs, o Norrington), sino por la revolución en el acompagnato. De unos recitativos que en los 50 y 60 parecían importar bien poco se ha pasado a otros cada vez más ensayados, mejor acentuados y con un acompañamiento creativo y juguetón (escuchen si no la maravilla de los recitativos de la Clemenza que he puesto arriba). El otro día escuchaba el maravilloso Cosí de Solti, que por supuesto nada tiene que envidiar al mejor Mozart de hoy, y me frustraba por la pobreza y monotonía del acompagnato...
Mi opinión sobre todo esto ya la di el día del Così de Jacobs, pero muy sintéticamente:
1.- No estoy seguro de lo que se refiere por acompagnato: si se refiere únicamente al recitativo acompagnato, no sólo estoy de acuerdo con lo que dice, sino que me veo en la obligación de sumar al secco. Es una parte de la musicalidad mozartiana con la que cada vez se juega, colorea y explora más, normalmente con resultados sorprendentes. El que no sabe recitativo secco no sabe Mozart. Pero (y aquí creo que discrepamos) esto no es de hoy: la propiedad estilística de cantar los recitativos secos (esas palabras poéticas y estilizadas que había que traducir en canto dialogante, sin ningún cortinaje, sin ningún artificio, sin ningún exceso efectista, y sin embargo significando tanto, significándolo todo...) ha sido siempre una prueba de algodón del cantante mozartiano. Y el problema es que de tanto tocarlo, también empezamos a descuidar cómo se cantan.
2.- Discrepo parcialmente de que sólo en fechas recientes hemos encontrado el estilo que de verdad le iba a Mozart, tras doscientos años de error. Lo que yo sí veo es un estilo muy determinado que conjuga barroquismo (en el mejor sentido) con "alegría de vivir", o casi, alegría de ejecutar. A mí me gusta (moderadamente), y me encanta que a vd. le encante. Pero deducir de ahí que Busch, Krips o Böhm (pese a la tirria que yo le pueda tener) estilísticamente no eran Mozart me parece algo aventurado.
3.- E insisto: ¿quién se inventó que cantar bien es cantar sin armónicos?