Como ya se ha dicho, una cosa es la valoración del papel completo y otra, del aria. Un aria bellísima, claramente encardinada en la más genuina tradición del canto italiano.
La 2 es fabulosa. Corta de fiato y apurada en el si bemol, pero de impecable escuela, canto mórdido, ataques de impecable factura y una emoción e intensidad dramática lacerantes. Brava!
La 4 también es estupenda. Con sus característicos centro delgado y vibrato, dice y acentúa como nadie, además de regular y filar con esta técnica consustancial tan sobresaliente.
Ambas, me parecensuperiores como Tosca a la
6, pero, amigo, en el aria, el voto es indudablemente para ella. Como bien ha dicho Peter Quint, nos encontramos ante la sublimación del canto en su vertiente más hedonística y embriagadora.
No sólo escuchamos una de las voces sopraniles más bellas de la historia, cristalina, homogénea, de perfecta colocación y pluscuamperfectamente mórbida, blanda y dúctil. También escuchamos un legato soberbio apoyado en un fiato sobrehumano, una elasticidad y liquidez que le permite la más amplia gradación dinámica y por su fiera poco, la guinda del pastel: ataca el si bemol agudo de "signooooooor", fantástico y, con la misma toma de aire (sin volver respirar) enlaza con la escala descendente previa a la conclusión con "Per che me ne rimuneri cosi" Fascinante.
Una vocalista simpar.
La indicación Pucciniana "Dolcissimo con grande sentimento".
La dos y la cuatro ponen el acento en el sentimento, la 6 en el "dolcissimo"
Muy flojita la 7. Emisión gutural, pronunciación yankee (tabernajcoli?? "madona" sin radoppiare la consonante) dicción y articulación borrosa, nulamente idiomática y acompañamiento orquestal moroso y caído.