Señores, las generalizaciones no conducen a nada, y además son demostrablemente falsas. Vamos a ilustrarlo con ejemplos concretos, sobre los que podemos entrar en debate, si así lo desean.
Para empezar, hay muchas operas contemporáneas que tienen un componente vocal muy parecido al tradicional. En este mismo foro hemos hablado de algunas de ellas. Además del
San Francisco (estrenado por la "estrella" Van Dam), tenemos óperas USA,
L'amour de loin,
Merrick,
El último emperador .... Y algunas de ellas, también estrenadas por "estrellas" como Renée Fleming, Susan Graham o Plácido Domingo.
Hay otras composiciones, que utilizan técnicas vocales distintas, pero donde la voz humana y el texto siguen siendo componentes vitales del drama; simplemente se trata de otras técnicas vocales, por cierto, muy difíciles de interpretar, pues se necesita mucho tiempo y grandes conocimientos musicales. Muchas "estrellas" no andan sobradas de ninguna de las dos cosas. Ejemplos tipo pueden ser
Luci Mie Traditrici,
Shadowtime o
Massacre.
Por último, en otras obras, en la frontera de lo que puede ser considerado ópera, tratan a la voz humana simplemente como una fuente sonora más a integrar, e incluso carecen de interés por ninguna intención dramática en el texto. Una muestra muy clara es la recientemente escenificada en Madrid,
Neither.
Además, es cierto señor Odradek que todas las operas contemporaneas admiten version concierto. Exactamente igual que
todas las óperas estrenadas desde Orfeo hasta nuestros días. Es bastante fácil sustituir la línea vocal por uno o varios instrumentos. Hasta yo me comprometería a hacerlo con Norma o Beatrice di Tenda.
También es cierto, señor Maldé, que estas óperas contemporáneas no suelen tener éxito de público en Europa (con excepciones como
L'amour de loin, que ha llenado los teatros allí donde se ha representado). Es algo que va mejorando con el tiempo, en USA ya se consideran los estrenos de óperas actuales americanas como parte normal del negocio, y esperan que sea rentable, bajo los términos en que son rentables las óperas de repertorio.
Lo que no podemos esperar es que tengan un impacto parecido a los estrenos de Verdi, Wagner o Strauss. Simplemente, en nuestra época la ópera no ocupa un lugar en la oferta cultural que lo propicie. Tal vez, ojalá, sea otro el caso dentro de veinte, treinta o cincuenta años. Pero la realidad actual, es la que es.