Gino escribió:
A mí me parece que el núcleo del asunto está en el texto de Bob "Rideout", pero pueden ustedes seguir comentando lo simpático que es Domingo y las bondades derivadas de que hasta mi abuelita lo haya visto en el Canal del Metro.
Seeeh, seeh claro. Todo está fatal, la ópera se hace añicos, es el apocalipsis porque el público va a ver un tenor viejuno cantando de barítono.
Como diría usted, Amos anda.
Como siempre, la gente es tonta, es sorda, son borregos sin criterio porque no ponen verde a la soprano emergente y la comparan con Callas (que en paz descanse) o no pulverizan al tenor en ciernes por no tener la técnica de Kraus (que Dios lo tenga en su gloria), o porque no tienen los parámetros que el "sabio" X considera ortodoxos. Pues resulta que es esa gente la que llena los teatros, y la misma que los llenaba hace cincuenta años, y cien, los que abuchearon el estreno de la Bohème en Turin y bravearon a Pippo cuando se inventaba las frases del Duca en México. El público. Y creo que la ópera no se ha muerto desde entonces, ni se va a morir ahora porque a la gente le guste disfrutar a un
excelente cantante, para más señas un mito viviente, aún en escena (y aún con VOZ y FUERZA para echar un teatro abajo) aunque cante un papel que no es para su cuerda. Entre otras cosas porque quien quisiera ver Simon cantado por un barítono, en Madrid sin ir más lejos tenía el triple de funciones con el otro reparto. ¿Qué es lo que molesta entonces?
Que no, hombre, que no.