En gustos personales y en argumentos objetivos.
Si uno pone su opinión personal, le acusan de "gusto personal". Si se alude a Sagarmínaga o Celletti o demás... también está mal porque Es ampararse en otros", como sino tuviera criterio. No sabe uno como acertar.
Mario del Monaco, voz única, voluminosa, bella, broncínea. Casi el único que se le puede llamar tenor dramático DE VERDAD. Agudos capaces de derribar el Monte Gurugú. Un fenómeno de la naturaleza. Pero es que este señor sabía apianar (escúchense sus dúos del primer acto de Otello y como atiende a las p y pp indicadas por Verdi-jamas he escuchado un Canio suyo en el que no apiane en "Sperai tanto il delirio" y con el mérito que conlleva hacerlo con semejante vozaca). Su dicción es de las más impecables y nítidas que se puedan encontrar. Y un señor que le pasaban todas y que cantó más de 400 Otellos en teatro, es obvio que tenía técnica.
Que se acentúo con los años y era especialmente evidente y fuera de onda en determinados repertorios, su canto altisonante con tendencia lo estentóreo, pues claro. Pero Canio o Turiddu no es Pollione o Riccardo.
En escena era un animal de teatro con una personalidad indiscutible y un impacto y comunicación con los públicos que ahí está. No se puede discutir. Que hoy día pueda resultar algo demodé, seguramente, pero tiene actualidad en cuanto sigue haciéndonos vibrar a aficionados de la generación actual.
Si algunos quieren un verismo light en consonancia con los tiempos actuales donde todo es sucedáneo, dietético, rige la absoluta compostura, lo políticamente correcto y no está bien visto desmelenarse... es muy respetable, pero yo no lo comparto y lleva al aburrimiento más absoluto.
Lo que tenemos ahora en ese repertorio y en todos: cantantes sin voz, sin garra, sin calor, compuestitos, sin tensión: sopor.
A lo mejor algunos quieren que se cante también el verismo como el barroco y la música antigua. Como está pasando con tantos repertorios.
