Bramante escribió:
MarttiT me gustaría que me explicaras aquí publicamente por qué no te gusta esta ópera.
Hala, en toda la frente. Este señor no me dirige la palabra forera en tres años y ahora me exije que explique mi desafección por
Carmen. ¿Ha de ser aquí y ahora? Sea, siquiera por los nuenos ratos que hemos pasado.
Cuando empecé en esto de la ópera, a primeros de los 80,
Carmen fue una de las primeras óperas que escuché y disfruté. Recuerdo que un familiar me regaló -por desembarazarse de ello más que con intenciones pedagógicas- la
Carmen que protagonizaba Marilyn Horne en cassette y pude escucharla decenas de veces hasta gastar las cintas.
Al mismo tiempo y a través de grabaciones domésticas robadas a la entonces Radio 2 entré en el mundo alemán (
Fidelio,
Die Zauberflöte, la tetralogía) y, sin embargo, mantuve un idilio con Carmen, lo que tampoco es contradictorio. Solo apunto esto orque mi perversión viene desde el inicio de mi pasión operófila, que conste.
Con el paso de los años
Carmen me comenzó a parecer irregular. Frente a momentos que me interesaban (el acto IV, por ejemplo, siempre que se cantara bien, no que se gritara) otros me parecen perfectamente prescindibles, como toda la escena de las cartas -indefectiblemente, y en todas las representaciones, miro al reloj porque se me hace esta escena eteeeeerna- y el comienzo, tras la obertura, con toda la escena de la guardia mirando las chicas, la pelea de las cigarreras y todo eso de la Manuelita, la Carmencita y compañía.
Me interesa como personaje la Carmen libre. Por eso me gusta el acto II, la escena en la que Carmen pone los principios de Don José en cuestión; pero por eso no me gusta la Carmen gitana, la supersticiosa, la que cree en su destino, etc.
Habrá quien me diga en justicia que una Carmen no se entiende sin la otra y es cierto. Por eso, en esta ópera indefectiblemente desconecto en muchas escenas, me alejo de la ópera, no me atrapa.
Y luego está el caso de los otros personajes. Don José me interesa en el último acto y en el primero -en parte- pero toda esa escena de los celos se me hace insufrible. Escamillo siempre me ha parecido en su "desarrollo" dramático un quiero-y-no-puedo mientras que a Micaela hay que darle de comer aparte. Una bella música para un personaje insustancial
Por último, otro rápido apunte. Creo que Carmen es la ópera que peores representaciones me ha ofrecido en estos veinte años. Con diferencia, junto al
Otello verdiano.
Te respondo rápidamente para que veas que no me escondo y porque en doce horas me largo del foro por "obligaciones paternas". Se que la respuesta no está bien estructurada pero a la nche te prometo más. Ahora me voy a la playa o mis dos enanos me linchan.
Yo, en cambio, creo que el libreto de Carmen es uno de los más redondos que conozco. Es difícil en tan poco tiempo dibujar tan bien dos personajes como Carmen y Don José. Esa Carmen que prefiere morir antes que perder su libertad o personalidad es un personaje realmente espléndido desde el punto de vista dramático. En definitiva es el Don Juan de Tirso o de Moliere que prefieren ir al infierno antes que pedir perdón. Son personajes de una sola pieza pero creíbles, algo realmente raro de encontrar. Puedo estar de acuerdo contigo que tiene momentos mejores y peores ¡faltaría más! Qué ópera no los tiene? A mí, con el principio del primer acto me ocurre como con la escena de PARPIGNOL,PARPIGNOL de la Boheme, me aburre y supongo que el secreto de ese aburrimiento son los niños, es sólo una intuición, no estoy seguro. En definitiva me cuesta entenderte con un libreto como éste, a ti tan amante de la parte dramática de las obras (para eso eres fundador del lado oscuro).