Mis impresiones del teatro:
Demasiado ostentoso. La escalinata central con los balconcitos con 24 (de 45) marmoles diferentes muy chula; el resto peca de "quiero y no puedo". El techo de la sala principal es un pegote de mucho cuidado, horroroso. Los baños (y a ratos la cuarta planta) huelen a pis –en general la dejadez parisina para la limpieza nos ha impactado bastante

- y se nota las vibraciones del metro cada vez que pasa, sobretodo si coincide con un momento suave de la ópera.
El sistema de venta es lo más ilógico, injusto, inútil y desinformado que te puedas echar a la cara (tanto es así, que conocimos haciendo cola a un marsellés abonado que tenía que estar haciendo cola porque, pese a su insistencia y ser abonado, solo le habían podido decir “vaya a hacer cola”. Sin embargo, nos topamos con una australiana a la que, teniendo el cartelito de “sold out” en taquillas, le vendieron una entrada tan tranquilamente. Y un amigo del marsellés el día antes llegó, pidió una y se la vendieron. Un hombre de Chipre,al que se le cayó el alma a los pies al ver la cola -larguisima-, tuvo que comprarle entrada a un reventa que llevaba un fajo tremendo. El doble pagó. Flipante todo

)
Los camerinos (o al menos los pasillos que llevan allí, y que obviamente no enseñan en la visita guiada) están algo sucios y huelen a humedad. La gente del teatro no es nada simpatica y no te informa ni nada (si no llega a ser por el marsellés!

) aunque preguntes. El único simpatiquisimo era el guía…. Pero era de Bilbao
¿lo único bueno? Acustica estupenda y zona de salida de artistas muy amplia
Resumen: overrated
