Bramante escribió:
Carestini escribió:
¿No merecemos un teatro que pueda darnos más posibilidades desde el punto de vista técnico y escénico? Porque hay montajes que no han entrado en el escenario del Campoamor por muy poco, eso también hay que saberlo… ¿O es que a día de hoy tenemos que seguir con una dotación decimonónica? Para la Vetusta clariniana debe ser de sobra, ya.
Carestini, te equivocas conmigo si crees que voy de capital del reino. A mí personalmente me gustaría mucho tener un teatro como el Campoamor en Madrid. Creo que tiene el aforo perfecto para escuchar determinados estilos de ópera que se pierden en uno más grande. Qué perdéis ciertas cosas? Seguro, pero ganáis muchas otras. Esto no tiene nada que ver con la dotación presupuestaria, que es otro tema.
No, en ningún momento quise insinuar nada semejante.
Estoy de acuerdo con que el Campoamor es magnífico para determinados repertorios. Pero a mí me da pánico pensar en un "arreglo" que no solucionase los problemas del escenario, los hombros y el foso (y muy poco se puede hacer para aumentar las dimensiones de todo ello…) y que además estropease la acústica de la sala. Por otra parte, cuando digo lo de los montajes que no entraron en el escenario por muy poco, es que de verdad era
por muy poco (a veces, menos de un metro). Resultado: espectáculos que nunca podremos ver, ó producciones adaptadas y acomodadas como se puede, con resultados poco satisfactorios, al escenario del que se dispone.
Y algunas cifras para comparar, pues da la casualidad de que investigo en la historia del teatro lírico de mi ciudad:
–Con la reforma de 1847, el antiguo teatro de Oviedo, llamado Teatro del Fontán, pasó a duplicar su aforo, contando desde entonces con ¡600 localidades! Una bombonera, que tampoco era suficiente a veces en aquellos tiempos, sobre todo si venía algún artista de renombre.
–Cuando se inaugura el Campoamor en 1892, es la sensación por la gran capacidad de público respecto al teatro anterior. Su aforo actual es de 1440 localidades.
Los tiempos han cambiado, creo. Lo que hace casi 120 años podía parecer desorbitado, ahora resulta pequeño en todos los sentidos. Y no hablo del aforo de la sala (teatros de las características del nuestro hay unos cuantos por Europa), sino de las posibilidades técnicas. Lo que no quisiéramos (al menos yo) es tener que conformarnos con determinados repertorios y épocas por causa del tamaño del escenario y por las limitaciones de su dotación.