Spinoza escribió:
Don Carlo - Giuseppe Verdi
Horst Stein (1970)
Philippe II Nicolai Ghiaurov
Don Carlos Franco Corelli
Rodrigue Eberhard Wächter
El Gran Inquisidor Martti Talvela
Monje Tugomir Franc
Elisabeth de Valois Gundula Janowitz
Princesa de Éboli Shirley Verrett
Thibault Edita Gruberova
Una voz celestial Judith Blegen
Conde de Lerma Ewald Aichberger
Heraldo Real Siegfried Rudolf Freese
Orquesta: Wiener Staatsoper
Coro: Wiener Staatsopernchor
Grabado en directo
Lo de Ghiaurov, Corelli, Verret, Talvela e incluso Janowitz es MUY GRANDE. Lo de Ghiaurov lo tenía claro. Lo de Corelli, dentro de su "estilo", también. Pero me ha sorprendido la perfección de Verrett, no la recordaba tan estratosférica. Se marca una canción del velo y un O don fatale de antología.
He estado escuchando este Don Carlo en estos días y tengo una opinión un poco distinta.
En lo de Ghiaurov y Talvela, coincidimos 100%.
Me gusta mucho Verrett (aunque menos que antes), pero en esta toma la encuentro con problemas (alguna vez leí, vaya a saber usted donde, que esa noche estaba mal de salud). En la canción del velo tiene detalles. En el trío del jardín tiene unos arranques veristoides de mal gusto, con unos "Trema!" gritados, fuera de lugar. El O don fatale está muy bien.
Janowitz no es santo de mi devoción, y en este repertorio, menos. No se oye ninguna consonante en toda la noche, y los agudos parecen sirenas de ambulancia.
A mí el Corelli de los años 70 se me hace difícil escucharlo. Tiene sus momentos, pero ese fraseo desganado, esos portamenti arrastrados que mete en todas las notas y esos agudos (todavía brillantes) lanzados como a la buena de Dios, afean su prestación hasta hacerla casi insoportable.
Lo de Wachter es un verdicidio. La emisión dura, la voz mate y el sonido abombado nos obligan a escuchar un Marqués de Posa ladrado, en vez de cantado. El dúo con Ghiaurov es patético, porque el contraste entre algo bien cantado (Ghiaurov) y algo mal cantado (Wachter) se hace patente. Una pena. Y al público le encantó, porque lo aplauden a rabiar después de su escena del Acto IV.
En suma, me parece que es un Don Carlo que promete más en el papel que lo que da en la realidad.