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He salido del Real más que satisfecho. Era mi segundo Monteverdi y, aunque salí más impresionado del Ulisse del año pasado, la verdad es que esta Poppea me ha encantado.
El aspecto instrumental me ha parecido impecable, como siempre que el señor Christie está al mando; es un verdadero lujo asistir a esa limpieza de sonido y al aire evocador de las tiorbas, los laúdes... Ha habido momentos verdaderamente delicados.
Los cantantes me han gustado mucho; espectacular la pareja protagonista, aunque Danielle de Niese, en el aspecto vocal, ha tenido algunos momentos un poco flojos, sobre todo en la primera parte, cuando algunos pasajes han resultado algo deslucidos. En la segunda parte se ha crecido y ha terminado la ópera en plena forma, con el espléndido dúo junto a Jaroussky. Porque la estrella, sin duda, ha sido Jaroussky. Era la primera vez que lo veía en directo, y me ha impresionado; tiene una impresionante potencia vocal, una gran presencia escénica y ha estado impecable durante toda la función, con algunos instantes sobresalientes.
Entre el resto de personajes, me quedo con las secundarias femeninas y, sobre todo, con Max Emanuel Cenci (Ottone), que ha estado de diez: una magnífica presencia, una técnica más que notable y un timbre francamente bello.
La puesta en escena me ha gustado bastante. La escenografía está basada en una dualidad algo manida ya entre el blanco y el negro, pero el resultado era indudablemente bonito. Los dos escenarios principales estaban basados en grandes columnatas monumentales muy evocadoras y estratégicamente iluminadas. Aunque, como comenta walhalla, ha habido algún leve abucheo al final, creo que ha gustado en general la puesta en escena. Ha habido algunas licencias para acentuar el erotismo de la historia contada, pero en general me ha parecido justificado y muy acertado. También el juego con los géneros ha sido fundamental, con algunos personajes travestidos, mujeres interpretando hombres y viceversa.
El vestuario, magnífico, nada estridente, un poco kitsch, basado en el negro, el blanco, el gris y el oro, con algunas concesiones al color en algunos personajes. Todo muy suntuoso y visualmente muy atractivo.
Muy bien en general. Aunque el primer acto me ha parecido quizás algo lento, pesado y denso, imagino que es resultado de mi inexperiencia. Intentaré repetir, quizás aprovechando una entrada de último minuto para ponerme en primera fila y ver los instrumentos de cerca. Fetichismos que tiene uno...
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