Cavalleria rusticana
-Giancarlo del Monaco: No me gustó la producción cuando vi el vídeo del Teatro Real, y tampoco me termina de gustar ahora. La escenografía no me disgusta pero tampoco me parece nada del otro mundo. No estoy seguro del sentido de convertir la escena en una cantera, por mucho atractivo visual que esto pueda tener (que tampoco es para tanto). El único detalle reseñable es la cueva de Santuzza, donde está escondida la mayor parte de la ópera. Sí que me pareció interesante la iluminación de aspecto natural, un día luminoso de Sicilia. Es Pascua de Resurrección, pero el vestuario es negro y la procesión es de Viernes Santo. Entiendo que del Monaco aquí pretende retratar una sociedad tradicionalista y puritana, que ni el día más alegre del Catolicismo abandona la continua e hipócrita penitencia. Refuerza el aislamiento de Santuzza, pero no convence: rechina con una música tan pasional y directa, que en ningún momento sugiere la negrura de estos personajes.
Aprecio que la dirección escénica está trabajada milimétricamente, el coro se sitúa de forma aparentemente caótica, pero en realidad dispuesta al milímetro. La procesión es sin duda lo más discutible, con los flagelantes y el hombre cargando con la cruz: en la misma línea que los ropajes negros. El duelo está bien resuelto, la imagen de Turiddu sobre el bloque de mármol es bastante poderosa. Al contrario que a otros, sí me gustó la idea de que Santuzza y Mamma Lucia dijeran el "Hanno ammazzato".
Pero lo más interesante sin duda es la concepción de Santuzza como la loba acorralada, tal y como menciona Fernando71. Vista desde cerca (porque hasta que no me bajé a Platea no vi todo esto), ése es aspecto que tenía Santuzza en su cueva, encerrada en sí misma, una bestia herida que protege a su cachorro, porque aquí ella está embarazada de Turiddu (en el
Voi lo sapete, Mamma Lucia palpa el vientre de Santuzza y retrocede horrorizada, la clase de detalles que no se notan desde el 4º piso). Se comprende la gran angustia de Santuzza, pero uno acaba preguntándose qué pudo ver Turiddu en ella.
-Coro: Maravilloso. Me han regalado el momento más bello de la noche:
Regina coeli laetare. Me recorrió un escalofrío tras las primeras sílabas, y conforme iba in crescendo, yo me iba emocionando más y más. Acabó el coro y yo estaba al borde de las lágrimas.
El resto del tiempo, mantuvieron un nivel muy alto, cantando con gran belleza los coros del inicio, y luchando como podían contra los caprichosos tempos de Maazel. Pero como ese coro de la Resurrección no he oído nada, en ninguna grabación y no creo que vuelva a oír nada igual.
-Natalia Lunar (Lola): Estuvo bastante aceptable en lo vocal, y en lo actoral fue pícara y graciosa, como corresponde a su papel.
-Maria Luisa Corbacho (Mamma Lucia): Justamente aclamada por el público, reitero lo dicho para La vida breve.
-Gevorg Hakobyan (Alfio): El mejor con diferencia, defendiéndose del extraño tempo que impuso Maazel en
Il cavallo scalpita, que por lo demás, estuvo muy bien cantada, con una voz homogénea, sin problemas ni en el grave ni en el agudo y un bello timbre baritonal. En lo actoral resultaba muy convincente.
-Aleksandrs Antonenko (Turiddu): Comenzando con una siciliana totalmente fuera de estilo y mal cantada (con problemas de fiato), fue gradualmente a mejor, aunque no consiguió que me olvidase del timbre tan poco italiano. Aun así, durante la mayor parte de la ópera estuvo a un buen nivel. Su mayor virtud, la potencia. Escénicamente estuvo aceptable.
-Anna Smirnova (Santuzza): Una imponente voz de mezzo, más oscura que al de Mamma Lucia, compuso una Santuzza brutal y primaria
(machorra que dirían en mi pueblo), muy adecuada a las indicaciones escénicas de del Monaco. En lo vocal, lo que uno esperaría de una mezzo cantando de soprano: unos graves imponentes y los agudos chillados y calantes. Puede gustar más o menos, pero es una opción perfectamente aceptable. Aun así prefiero una Santuzza más delicada y sensible, más
virginal.
-Lorin Maazel y la Orquesta: Aclamados por el público, la orquesta hizo una labor intachable. No así Lorin Maazel, que hizo una lectura fascinante en su conjunto, pero con momentos inexplicables. Como dije antes, bellísimo el coro de la Resurrección, muy intenso el dúo entre Santuzza y Turiddu a pesar de la lentitud, sobre todo la canción de Lola, que sonaba fascinante, ligera y contemplativa al mismo tiempo. Por otro lado, exhasperantes "Il cavallo scalpita", "A casa, a casa" y el brindis, en los que parecía estar interpretando a un compositor que no es Mascagni.
Esto es especialmente notorio en el aria del barítono, que suena más vulgar y ramplona de lo que estamos acostumbrados.
Del Intermezzo: lo mejor de la noche, para muchos, para mí una bellísima interpretación pero desgraciadamente no me capturó ni me emocionó ninguna de las dos veces que estuve. No niego el gran valor de la interpretación, sino simplemente que es una partitura que no me dice mucho.
En resumen: Ojalá lo hubieran grabado
P.D. He descubierto por fin de dónde sale el nombre de Turiddu. Es un hipocorístico de Salvatore
