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Estuve anoche en la segunda función y éstas son mis impresiones:
1. Hay que felicitarse por la recuperación vocal de Cristina Gallardo-Domas, cuya voz sonó con la pasión, la claridad y la belleza tímbrica de sus mejores momentos antes de sus problemas de salud. Su Salud, precisamente, fue contenida, sin exteriorizar toda la desesperación y todo el desgarro de otras intérpretes, pero no cabe duda de que es una opción muy respetable, sobre todo teniendo en cuenta que la concepcion del drama de Del Monaco incidía en la tragedia interior, en que todo pasa en la cabeza de Salud y no en el mundo real.
2. Del Monaco. Muy interesante su versión de "La vida breve", toda en tonos rojos y amarillentos, con Salud permanentemente en escena. El estatismo de algunas escenas (la fiesta de la boda, por ejemplo) puede interpretarse en función de esa visión interior deformada y torturada en la mente de Salud. En definitiva, Del Monaco no ha hecho sino seguir los deseos de Falla, que quisño diseñar un drama verista y no un espectáculo folclorista. Nada digo de "Cavalleria", que ya es conocida de cuando se estrenó en el Real.
3. Jorge de León. Apenas si canta en "La vida breve", pero asumió el protagonismo en "Cavalleria". La voz es impactante, los agudos se abren como rayos y el giro en la zona de paso es prácticamente imperceptible. Eso sí, hasta que coloca la voz arriba recurre a engolar y la afinación se resiente. Por debajo del forte le bambolea la emisiòn y se pierde brillo. En definitiva, un diamante en bruto que necesita ser pulido, que necesita mucho trabajo técnico con un buen maestro de verdad, de los que enseñan a domesticar una voz salvaje en vez de explotarla y arruinarla. Y no digo más, que a buen entendedor...
4. Corbacho. Fue para mí la revelación de la noche.¡Qué voz más bonita, más redonda, tan bien emitida y proyectada, tan sólida y tan cálida!
5. Smirnova. Me pareció una voz demasiado oscura y grave para Santuzza, pues era más oscura que la de la Mamma Lucia de Corbacho, cuando se supone que debe ser al revés (más oscura la de la mamma que la de la joven Santuzza). Es la clásica voz eslava trasera y con cambios de color en la zona grave, a menudo sin apoyo y con tendencia a tremolar. Con todo, es una voz considerable, pero mejor para otros personajes (la Éboli de Valencia de hace un par de años le quedó bastante mejor).
6. A recordar el nombre del barítono armenio Gevorg Habokyan, un auténtico cañón de esmalte sin mácula en todos los registros y muy buen intérprete.
7. Y para el final lo peor: MAAZEL. La verdad es que nadie se explica lo caprichoso de sus tiempos. Se pudo medio salvar "La vida breve", menos en una danza cansina y sin chispa. Pero la cosa fue de tirarse de los pelos en "Cavalleria", de una lentitud exasperante tanto en el preludio como en el intermezzo, así como en momentos esenciales como el brindis o la canción de Alfio. Y el final fue, de tan lento, pachanguero, sonaba a banda de pueblo. Los más perjudicados: el espléndido coro, llevado al límite de las posibilidades del aliento, y algunos solistas como Jorge de León, apurado en algunas frases de su dúo.
_________________ Io non sono che un critico (Jago en "Otello")
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