Gino escribió:
No está muy claro si todas las puestas de escena de un melodrama son "envoltorios", o la única que no lo es resulta ser la de Loy, o si al final resulta que el drama brilla en boca de Grube con independencia de la puesta. Tampoco veo por qué hay que ser más fiel a la historia que al libreto. Qué lío.
Esto es un diálogo de besugos...
Vamos a ver, las puestas en escena no son "envoltorios", ni la de Loy, ni siquiera la de Manolita Chen. A lo que yo he llamado "envoltorio", tomándolo de una metáfora de Robert sobre el bel canto y los bombones es a la concepción de que Roberto Devereux es un melodrama de capa y espada, que Elisabetta tiene que vestir de armiño, y que si no es así, se está desvirtuando la obra.
Me gusta la puesta de Loy porque desnuda la obra de esos elementos, a mi parecer, superfluos, para que el drama sea más visible y más cercano. Pienso que con otro tipo de puesta en escena la obra me hubiese gustado mucho menos, porque, al menos a mí, me ciegan esos elementos caballerescos, y uno acaba viendo monigotes que se mueven en escena, cantan su aria y se van: simplemente por mi manera de sentir la ópera.
Además, la puesta en escena logró no solo que yo conectase con la el drama (algo que me suele costar con el bel canto), sino que encontré que la escenografía y el vestuario eran bellos y la dirección escénica muy elegante y efectiva.
Y que el príncipe Jacobo estaba para comérselo.
La cuestión de si hay que seguir a la historia o al libreto: yo no he dicho nada de eso, sino que la cantidad de anacronismos en Devereux me parece irritante, no en detalles, sino las mismas premisas del libreto: que Isabel I tenga un amante y no se esfuerce en ocultarlo. Por ello, opino que el drama se entiende mejor si se separa a los personajes operísticos de sus contrapartidas históricas. Si fueran aristócratas ficticios o poco conocidos; pero por Dios, ponerle un amante casi público a la segunda virgen más conocida de la historia...
Por último. Es probable que con un telón pintado, la Gruberova habría hecho que el drama brillase (no puedo asegurarlo, porque evidentemente no lo he visto). Pero seguro que me hubiese aburrido en las partes en que ella no canta, irritado viendo al coro parado en medio del escenario, fingiendo que les importa un comino lo que piensa Elisabetta; y me habría dado la risa cuando Roberto se despide de la vida. Probablemente el personaje de Elisabetta me hubiese gustado, pero te aseguro que el resto me habrían parecido superficiales y acartonados. Y la culpa de eso no habría sido de Donizetti, sino del director de escena (o ausencia del mismo).
Por cierto, Tunner, si tanto quieres a Gino, que en vez de hablar tú te limitas a decir "sí bwana", recuerda que desde 2005 ya puedes casarte con él.
