roldarin escribió:
Domingo puede quejarse todo lo que quiera, y con razon, de que las descargas le quitan pasta.
Lo que no puede decir que las descargas son malas para la musica, cuando es todo lo contrario.
El mundo del disco esta ACABADO.
Y esto es bueno.
Ahora "grabar" un obra es más barato que nunca, y no necesitas ningun soporte. Lo cuelgas en internet y si quieres cobras por descargas.
Y luego si quieres te lo grabas en un Cd o directamente a mp3.
Asi no te pueden clavar un paston por algo que el 90% es basura.
Y por cierto los cd's ya tienen un canon, es decir se presupone que los vas a usar para piratear.
No se quien es mas pirata aquí...
Ha llegado internet, igual que llegó el disco.
No era entonces el disco un peligro para la musica??
Para los unicos que no son buenas las descargas son para las tiendas de discos y las discograficas.
Por los primeros lo lamento, pero el mundo cambia, y a veces a mejor.
Los segundos pueden irse a tomar viento, por sanguijuelas y manipuladores.
"Hoy en día se hace mucho DVD de producciones en un teatro, pero no hay la calidad de antes, en que se juntaban las mejores voces durante el verano para grabar cuatro, cinco o seis óperas, eso no existe",
Por cada disco o dvd que haya de Villazon y compañia en una tienda de discos, hay uno menos de Bjorling, Gigli y compañia.
Con el nivel actual por mi pueden no hacerse DVD nuevos pero si reeditar las antiguas.
No voy a oir un cd de los artista actuales siendo los antiguos mucho mejores.
Otra cosa es en directo, donde no hay mas remedio.
Respecto al tema de pagar por internet... No seamos tan excusones. Quien paga por bajarse una ópera en
www.pagaunaopera.com si la tienes gratis en
www.nopagueslaopera.com?
Yo tengo unos 3000 cds originales, y otros 3000 grabados, pero creo que aunque yo ahora me grabe un cd deutsche grammophone me debe las gracias por todo lo que le he comprado, que es mucho, y todavía compro cosas, un promedio del 50% de mis adquisinoes son dinero que se meten en el bolsillo, creo que como cliente vip me merezco poderme bajar alguna cosa, ya sea como propinilla, o como queramos decirlo.
El artista tiene derecho a quejarse por ello, es cierto, como no, él en parte vive de esto y es su "patrimonio" y es normal que le siente mal el asunto de las descargas, sobretodo si antes compraba uno 2 cds y ahora se los baja al año, pero hay clientes y clientes, y algunos grabamos y compramos más de lo que ganamos al mes casi.
Si me cobran un Canon por cada cd virgen, la sgae, pues que le den un % de ese canon a domingo, que para eso pago el canon, lo que pasa es que se lo dan a farruquito y se gastan ese dinero no compensando a los artistas sinó en su propio beneficio. Estoy seguro de que domingo no recibe un cheque de la Sgae a final de año con su % de los canon por conseguir gracias a su trabajo vender millones de cds virgenes...
En fin: este e-mail que me mandaron el otro día tiene su gracia:
Citar:
Esta es la historia real de los músicos de verdad. Y no la de los vividores que con su bazofia pseudoartística están contaminando a nuestros jóvenes.
Queridos Rosario Flores, Tamara, Alejandro Sanz, David Demaría, Antonio Carmona, Chenoa, Ramoncín... y un largo etcétera de hipócritas autodenominados "músicos" vividores al amparo de la SGAE:
Lo que llamáis vosotros "piratería" y que se corresponde más bien a una especie de "contrabando de música", se da cuando una o varias personas se lucra personalmente, sin pagar derechos de autor ni impuestos, valiéndose del trabajo de otros.
Las personas que descargamos música de internet para escucharla en nuestro ordenador, en nuestro iPod o en nuestro coche no somos piratas, ni contrabandistas de nada. No nos lucramos con vuestro trabajo, aunque no paguemos la media de 18-21 euros que cuestan vuestros CDs de mierda con 10-13 canciones (salvo en recopilatorios). Lo que sí hacemos desde hace tiempo es pagar una de las conexiones de banda ancha más caras que hay en territorio occidental y el puñetero canon por cada CD virgen que compramos, lo usemos para grabar música o no.
Y ahora os voy a contar la vida de un músico de los de verdad:
"Érase una vez un chico llamado Pablo. El papá de Pablo era tenor profesional en un coro profesional, de modo que nació en un ambiente muy musical. A los cinco años empezó a estudiar solfeo con su padre. Como el papá de Pablo vio que tenía maña con el solfeo, lo matriculó en el Conservatorio Profesional de Música a los siete años. El instrumento que eligió Pablo fue el piano.
La carrera de piano, desde el grado elemental hasta la finalización del grado superior, dura una media de quince años.
Quince años de compaginar la educación primaria, y posteriormente la secundaria, con las clases en el conservatorio. Quince años de salir de un centro de estudios para meterse en otro. Quince años de terminar de hacer los deberes y estudiar para los exámenes a medianoche. Quince años de acostumbrarse a dormir seis horas. Quince años de tocar el piano de dos a tres horas cada día. Quince años de tener que renunciar a salidas a la discoteca, excursiones al campo o noches de parranda por tener el doble de responsabilidades que un chaval normal. Quince años de muchos fines de semana en casa preparándose las obras, estudiándose las partituras. Quince años de trabajo intenso, entrega, compromiso, dedicación y sacrificio.
Con todo eso, Pablo obtuvo el graduado superior de piano a los veintitrés años. Ya había estado dando recitales en escuelas, talleres de piano, casas culturales de pueblos de su región, etc. Los periódicos locales hablaban maravillas de su virtuosismo. Y comenzaron a pagarle por sus clases en los cursos de verano y por sus conciertos de música en auditorios un poco más importantes. Y reunió el dinero suficiente para irse al Real Conservatorio de la Haya durante un año a estudiar con los mejores. Porque en este desgraciado país es lo que tiene que hacer un músico de los de verdad si quiere dedicarse a la música de la de verdad: salir fuera a buscar a los mejores.
Volvió a los veintiocho años, después de un año yendo de masterclass en masterclass. Y gracias a su tesón y su talento, obtuvo contratos para actuar por Europa. Tardó otro año más en comenzar a dar conciertos en las grandes salas de música de Alemania, Francia, Italia... Y a los treinta años actuó por primera vez en Estados Unidos y Canadá.
Su esfuerzo constante, su trabajo diario, su formación, su entrega, su amor por la música, le llevó a ser uno de los más grandes. Y vivió de su piano durante toda su vida porque se tomó cada concierto de la misma manera que el primer recital que dio a los veinte años frente a su conservatorio."
Los Pablos que hay por el mundo, y son muchos, se indignan cuando salís vosotros, musicuchos de pacotilla, reclamando dinero por la música como algo vuestro. Los Pablos no se manifiestan con pancartas si no para reclamar fondos para sus conservatorios, becas para sus estudios, para que no sea necesario abandonar su país, su familia y amigos para poder granjearse un futuro profesional digno. Los Pablos que terminan viviendo de la música les importa un carajo si el CD en el que grabaron el Concierto nº 1 de Tchaikovsky cuesta en las tiendas un 50% menos de lo que vale la última mierda de El Canto del Loco.
Porque esos Pablos no viven de las ventas de los discos en donde graban las grandes obras de la historia de la música, de la música de la de verdad. Esos Pablos viven de los conciertos con que deleitan a los aficionados que pagan una entrada para sentirlos en directo.
No como vosotros, panda de necios. Menos quejarse y más currarse los directos. Mirad como no está entre vosotros Manolo García. Ni Fito. Ni los que en verdad se toman la música en serio.
Que os den a todos.