Telegráficamente.
La música: Vicente Martín y Soler no es Mozart ni de coña, pero en su partitura hay ráfagas de inspiración.
El libreto: mucho menos bueno de lo que el propio Da Ponte hizo para el salzburgués.
El foso: magnífica la orquesta, dirección de Otavio Dantone muy teatral, muy animada y con mucha vida, aunque bastante seca y de escaso vuelo lírico.
Los cantantes: muy dignos, y bastante más que eso Maite Alberola y -sobre todo- María Hinojosa, esta última en el rol central de la acción (la "cosa rara" para el misógino Da Ponte, a saber, una chica hermosa y fiel al mismo tiempo).
Puesta en escena: original, dinámica, fresca, divertidísima... ¡Una auténtica maravilla! Uno se lo pasa en grande a pesar de las salvedades apuntadas. Bravo por Francisco Negrín.
¿Conclusión? ¡Muy recomendable para todos los públicos!
