mitchum escribió:
Pedro Halffter es otro epateur de la vida, que quiere hacer de "su" teatro el centro del snobismo operístico nacional, bajo el argumento de que estrena óperas en España. Eso, que lo haga un teatro que programa cinco o seis óperas al año, me parece un exceso de frivolidad. Que lo haga el Real, con el triple, entra dentro de lo esperable.
Y ustedes (algunos) se ríen de los abonados. Pero los teatros, que recordemos que viven del dinerito y no del aire o las buenas críticas, los necesitan como el comer para asegurar un volumen de ingresos al año, porque las entradas pueden fluctuar y dejarte con el culete al aire. Y al que diga que el grueso de la financiación procede de las subvenciones públicas, todavía más a mi favor para que se realicen programaciones lo suficientemente heterogéneas para que no se cause rechazo a nadie.
Aunque visto lo visto, hay quien disfruta llamando palurdo a quien se levanta de una Lulu y se marcha del teatro por no ser capaz de entender tamaña obra maestra. Pues vale.
Más que reirnos de los abonados, lo que deploro es el sistema de abonos. Creo que es mucho más lógico que cada cual decida a los espectáculos que quiere acudir, y a los que no. Ahora bien, si alguien decide comprar un abono, pues ya es mayorcito para tomar decisiones y sobre todo para invocar a "los abonados" como una especie de grupo de presión que mantenga las programaciones firmemente ancladas en el sota, caballo y rey. Si no le gusta la programación, pues no se abone y a otra cosa.
En cualquier caso, la programación de Sevilla para gozar de suficientes adeptos en el foro, y en el teatro. Intentar presentar propuestas que se salgan del camino trillado es lo mejor que puede hacer un teatro de ese tamaño, pretender ser reconocible por algo, en lugar de programar cada dos años la Bohème.
Naturalmente, si se acude al teatro y la función no convence, se levanta uno en el primer intermedio y hasta luego. Eso no tiene nada que ver ni con rusticidades ni con criterios de programación.