mitchum escribió:
porque eso de intentar llenar el teatro ni lo intentamos, no?
He aquí un problema de fondo, en Sevilla y en muchos otros sitios. La taquilla es sagrada, dicen. El lleno de las butacas es necesario para garantizar la continuidad del proyecto, insisten. No les falta cierta razón. Pero se olvidan de algo fundamental: estamos hablando de teatros públicos, esto es, financiados con dinero del Estado. E instituciones de semejante naturaleza tienen como obligación dar a conocer la excelencia al margen de las leyes del mercado, invitando a disfrutar y a reflexionar con obras de contrastada calidad al tiempo que se atiende, por descontado, la demanda ya existente.
Que en muchos momentos la taquilla haya de resentirse es cosa inevitable. El temor es lógico. Las autoridades de nuestros teatros calculan con plazos de cuatro años y se angustian a la hora de rendir cuentas a una clase política que, a su vez, piensa en números y en la satisfacción inmediata de los melómanos-votantes. Pero a nadie se le escapa que, cuanto más desarrollado está el paladar, cuanto más amplios y -al mismo tiempo- exigentes son los gustos del público, más grande es la demanda de esa referida excelencia. Esto produce un efecto de retroalimentación que ha de obligar a programar con mayor amplitud de miras, lo que ha de redundar, finalmente, en el prestigio del proyecto cultural propuesto por cada uno de nuestros teatros.
Un ejemplo, sin salir de Sevilla. Cuando comencé a ir al Festival de Música Antigua, allá por 1989, quienes acudían al teatro Lope de Vega y al Alcázar eran cuatro gatos. Hoy la gente se pega tortas por conseguir entradas. Aunque no podemos desdeñar la aportación de la radio y de la industria discográfica, resulta evidente que sin la labor anual de ese festival, en unas ocasiones con mayor brillantez y otras con menos, no se hubiera creado ese público que hoy acude muy gustoso a ver todos esos espectáculos.
Pues aplíquese lo mismo a la ópera barroca y a la del siglo XX. Claro que cuando uno escucha por ahí -se lo leí a un crítico local, y no me refiero a Mengíbar, lo puntualizo por si las moscas- que en el Maestranza hay que hacer menos "experimentos" y programar más zarzuela, que es lo que presuntamente le gusta al personal, le entran a uno escalofríos.