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Buenas de nuevo. Como lo prometido es deuda, pues explico lo de la Habanera de Carmen en su estreno en Jerez. Va para largo, así que acomódense.
No sé si sabrás, Fernando (imagino que sí), que el diseño constructivo de un teatro o auditorio, se realiza con una premisa limitante : La acústica. Y que en aras de conseguir la mejor acústica, se diseña de forma que el sonido vaya dirigido hacia el público. Esto parece una perogrullada, pero lo comento porque he aquí el meollo de la cuestión.
La música que se produce en el foso y la que se realiza sobre las tablas, (en un espectáculo de ópera por ejemplo), llega al público en conjunto, pero se emiten completamente por separado. ¿Por qué digo esto?. Pues por la sencilla razón de que la orquesta no se oye desde encima del escenario. Puede parecer increíble, pero es así.
Para paliar este problema se coloca un retorno. Simplemente, se recoge el sonido a través de micrófonos, y se reproduce en el escenario mediante altavoces. Eso no lo escucha el público, pero para los que estamos sobre las tablas es indispensable para una correcta afinación.
Desgraciadamente, el retorno lleva un ligero retraso, así que sólo nos sirve para afinar, que no para seguir el ritmo. Hay que estar por tanto pendientes siempre de la batuta. Debido al movimiento escénico no siempre es posible mirar al director, por lo que se colocan monitores a ambos lados del proscenio. Estos, también llevan un pequeño retraso, así que siempre que se pueda, sobre todo en cuestión de entradas, hay que intentar mirar al director como sea, y que eso no vaya en perjuicio de la propia escena.
Todo esto lo comento para que se entienda la dificultad de cantar una ópera, y más cuando es una escenografía compleja como suelen ser las de Paco López, como tú mismo reconocías en una de tus crónicas a Doña Francisquita.
Como me decía una vez un conocido tenor, cuyo nombre obviaré y que quedó molesto por una crítica desfavorable : "Piensa, que escribir una crítica lo puede hacer cualquiera de nosotros ya que no deja de ser una opinión personal y por lo tanto subjetiva. Pero lo que hacemos sobre el escenario, no lo pueden hacer los críticos. Nosotros podemos estar allí, pero ellos no pueden estar aquí". Hago esta referencia, para que quede claro lo ajenos que son en muchas ocasiones público y crítica a la dificultad de hacer un título operístico, sobre el que pueden influir muchos imponderables que van en detrimento de la calidad de la representación. Sin salirme de Carmen, diré que no hay muchos coros que sean capaces de representar esta ópera en nuestro país con un mínimo de calidad, y algunos ni siquiera se atreven a hacerlo. Así que debo decir al respecto, que me siento muy orgulloso de mi coro; que trabajando sin medios y sin poderle dedicar apenas tiempo, conseguimos buenos resultados. ¿Que no son perfectos? Lógico. ¿Que no somos tan buenos como el coro Alla Scala? Lógico también. Pero me gustaría ver a unos cuantos de esos coros de primera división haciendo lo que hacemos nosotros. (Y encima, hasta somos buena gente, como te dijeron en Murcia).
Pero yendo definitivamente al grano, el día del estreno de Carmen en el Villamarta, ocurrió uno de esos imponderables : No funcionaba el retorno. Por suerte, pudieron arreglarlo al acabar el primer acto, porque si no, no sé cómo hubiéramos podido cantar los internos, tanto nosotros como Escamillo. Ese problema no lo tenía Carmen, ya que se encontraba sentada en la boca del escenario, y sí podía escuchar a la orquesta directamente.
Si tenemos en cuenta además, que es una pieza bastante difícil de cantar para el coro, y las dificultades ya comentadas, pues lamentablemente tenemos el resultado que tuvimos, y te aseguro que lo pasamos fatal.
No nos ha vuelto a pasar nada parecido a lo de aquella noche, pero en cualquier caso, no fue un boicoteo a la Habanera, pues eso habría implicado intención, y de eso nada.
NO pretendo con todo esto excusar los fallos del coro, pero sí que quede claro lo difícil que resulta nuestro "trabajo".
Por lo demás, coincido contigo en casi todo, salvo en un detalle: Doña Cecilia Lavilla es posible que chille, no lo sé. NO suena así en el escenario (lo poco que podemos escucharla en nuestra posición de coro griego a sus espaldas), pero te aseguro que el canto sí es lo suyo, y no tiene nada que ver con su ilustre madre. ¿Que quizás no le vaya bien el papel? No discutiré eso ya que desde el público tenías mejor perspectiva que yo, pero el comentario sobre que cantar no es lo suyo, me parece un poco fuerte.
Para terminar, diré que no soy de los que pretenden que al coro se le aplauda siempre en aras de sus problemas, como pueden ser que no tengamos medios, etc. No buscamos un aplauso por compasión, pero tampoco son justas algunas apreciaciones de ciertos críticos que quizás se dejen llevar un poco por su apasionamiento. Y en este caso, te aseguro que hablo en general.
En fin. Eso es todo, que no es poco.
Ciao!!!
Ciao!!!
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