Carl Tunner escribió:
der fliegende holländer escribió:
Carl Tunner escribió:
Eso, primero tendría que pisar un teatro. Para empezar.
No puedo con este tío. Después de cada mensaje me prometo a mí mismo que no voy a contestar... pero es que no puedo. Y la verdad es que me da una pereza...
Esto de que si no has ido al teatro no puedes opinar de ópera, en los tiempos en que estamos, me parece ridículo. Se puede saber tanto o más a través de los discos y DVDs que en vivo (como bien ha dicho MartiT). Lo que pasa es que aquí a alguno le gusta vacilar de lo mucho que ha ido al teatro, y esta es la excusa perfecta. Pués que suerte tiene si ha ido a doscientas funciones, pero basta ya de restregárselo a los que no pueden por la razón que sea.
No creo que necesiten que le defiendan pero igualmente quiero romper una lanza a favor de Rinaldo, el cual me parece un forero ejemplar. Le gusta lo que le gusta y lo defiende a capa y espada, pero siempre con respeto.
Ya es la segunda o tercera vez que le ataca con este argumento, y esta vez me parece que de una forma muy maleducada.
¡Váyase a Alpedrete ande!
Si no puede conmigo, tome bicarbonato y multiplíquese por cero
EL QUE NO HA PISADO UN TEATRO DE OPERA NO TIENE MAS QUE UNA VISION PARCIAL DEL GENERO Y ES UN INDOCUMENTADO DE CARA A HABLAR CON TANTA OSADIA. Léalo bien
Como decía el otro día un amigo mío (de los 5 que más saben de ópera de España) ¿porqué es la ópera es el único género artístico o discipilna en que cualquiera sin bagaje alguno se siente capacitado para opinar y escribir?
Yo le respondí "Si yo te contara...."

Desde el gran respeto que siento por el sr. Tunner (y si cada vez estoy más solo en ese respeto, me la pela bastante, la verdad) y la admiración y sana envidia que siento por su entrega total a una afición que le ha proporcionado tantas satisfacciones, me permito discrepar. En el teatro y en el disco las experiencias son distintas (¡qué duda cabe!), pero la música es la misma, y el disfrute puede ser equiparable. Como lo puede ser ante un piano en el que estudia una partitura o haciendo playback con un amigo sobre un dúo que se reproduce a todo meter (¡no me digan que no lo han hecho nunca!).
Tengo al sr. Tunner por muy emocional y sin duda el teatro coadyuva a las emociones mientras que quizá el disco posibilite un acercamiento más racional imposible en el teatro (¿o alguien se pone a pensar en el juego entre tónicas y mediantes del dúo del Ballo in maschera mirando a dos cantantes con la luz apagada y sin ver la partitura?), pero ni la emoción es exclusiva del teatro (pese a que él parezca sentirlas allí en toda su intensidad) ni esa emoción es la única forma de disfrutar del genio musical.
De Caruso quedan sus discos. De Callas también. De Caballé, prácticamente. Fueran lo que fuesen en su tiempo (y lo fueron todo, que nadie entienda que lo niego) lo que hoy existe es su legado discográfico. Por la misma razón, de Fleming, dentro de 50 años, perdurará lo que dejó grabado. Y ése será todo el universo posible de discusión para el debate de los aficionados del futuro. Por eso, denostar a quien vierte una opinión porque la hace basándose en su audición del disco me parece una incoherencia. ¿Cuántos de nosotros vimos a McCormack, a Masini, a Schipa o a Thill para poder opinar?
Lo que me parece criticable es el hablar en absolutense basándose en una opinión
poco o
deficitariamente razonada en esas escuchas, elevando a universales impresiones subjetivas difíciles de encajar con las reglas convencionales de producción del sonido (en plan
está calante y fuera de estilo, pero "me llega", ale, jódete, "le llega") o, incluso, sin haber escuchado los discos de los que se habla. En esas ocasiones comparto las críticas de Tunner, pero no su consecuencia: ante la crítica fácil o poco fundada, incluso demagógica, la solución no tiene por qué ser
menos discos y más funciones, sino que puede ser, perfectamente, más discos, más lectura y (como le gusta decir) más mesa camilla. Mesa camilla forever totality, de hecho.
De todas formas, cuando dice cosas como lo de Alpedrete y lo del bicarbonato, ¿no lo adoran,
malgré lui?