Rinaldo escribió:
delaforce escribió:
La pretensión que Wagner "reinventó" la ópera es un ejemplo más de esas alegres exageraciones a las que son tan proclives los "wagnerianos" y que, en parte, provocan esas reacciones anti que hemos comentado. Es un autor más, entre los importantes claro está, de la historia de la ópera. Para algunos más que para otros, pero una figura en plan de igualdad. Si es por "reinventar", la ópera en buena parte del siglo XX y lo que llevamos de XXI casi se "reinventa" con cada nuevo estreno.
¡Exageraciones! ¿Por qué? Acaso antes de Wagner, se habían reformulados principios básicos de la estructura de una ópera, creada tras años de convencionalismo; no fue él uno de los iniciadores de las violaciones al eje tonal-armónico con el cromatismo exagerado, claro también se debe nombrar a genios como Debussy o Mahler entre otros, ¿cuántas obras antes de 1865 encontramos donde la melodía resbala constantemente de una tonalidad a otra? Tampoco podemos olvidar la importancia que le dio a los libretos que están cargados de simbolismo, minucia sicológica y de una calidad literaria alta (por lo menos eso opinaban hombres como Mann, Baudelaire) y así resulta si nos paramos a reflexionar sobre personajes como Wotan, Sachs, Kundry, su legado ahí está y es imposible decir que no tuvieron consecuencias en occidente o negar rotundamente que Wagner no logró avanzar la ópera, a pesar de que algunas personas opinen que los preceptos estéticos wagnerianos serán el inicio del fin.
Wagner construye la obra de arte total, cuyas consecuencias directas llevan a la borrachera de los sentidos y a convertir la ópera en algo dionisiaco, eso no es innovar acaso. Nitzsche veía en Richard una especie de resurrección del arte griego.
En cuanto a las reacciones anti por hablar de la importancia histórica de Wagner le recuerdo estimado marqués que opino que hombres como Berg y Schönberg también reinventaron el género.
delaforce escribió:
La biografía de Wagner, aunque he leído un par de ellas, no es un tema que me apasione, aunque entiendo que sea de un gran interés para algunos aficionados. En cualquier caso, como opción personal, no era el tipo de persona a la que brindaría mi amistad, pero oigan, cada uno es muy libre de tener las amistades que le parezcan oportunas. En cualquier sentido.
Conocer parte de la vida de Wagner ayuda a comprender mejor algunos símbolos presentes en su obra.
Y ahora en el siglo XXI también están reinventando la ópera Sciarrino, Ferneyhough o Stangl. Nadie niega las aportaciones de don Ricardo, ni su modo novedoso de entender la ópera en pleno siglo XIX. Pero eso no significa que haya un antes y un después, o que contituya la cima del arte operístico, o la obra de arte total, o... Simplemente otro autor importante, ni más ni menos. Y cuya aportación es objeto de una asignatura de Bachillerato en lugar de una revelación, o una aventura intelectual para un grupo de elegidos que acceden a ella tras años de estudio y esfuerzo.
Esa es la pretensión que, más de un siglo después, está caduca y trasnochada y crea esa reacción en contra que a algunos se les antoja desproporcionada, pero que en mi opinión se ajusta como un guante a la causa que la provoca.
A pesar de que me extiendo sobre el particular, no crean que mi reacción particular es de ira, o contiene ninguna agresividad. Antes bien, lo que me inspira ese ese wagnerianismo extremo y polvoriento oscila entre una sonrisa conmiserativa y un hastío infinito, pero como todavía quedan en nuestra época, por difícil de entender que sea, esa pretensión de secta de iluminados, de aficionados privilegiados, de poseedores del secreto del Santo Grial operístico, me siento obligado a ayudar a desenmascarar la superchería. Sus restos, más bien.
Me da la impresión que usted, amigo Rinaldo, se encuentra en plena fase de inmersión en esa vieja, antigua y fría mar. También creo que es una etapa de crecimiento, que superará con el tiempo sin duda, pero le va a dejar alguna cicatriz que otra.
p.d.: Naturalmente que conocer la biografía de un compositor puede ayudar a entender su obra. Mi comentario anterior era una simple constatación que no me gustaba la personalidad de Ricardo Wagner. Eso no tiene nada que ver con la calidad de su música, como también he puntualizado con ejemplos como Céline o Bretch.