Martti, no llegas tan tarde, todavía los hay más retrasados en su crónica: yo, que estuve en la función del viernes 20. Se ha dicho ya de todo, pero apuntaré algunas cosas:
–Beczala me gustó, en general, aunque lo encontré algo frío; creo que podía haberle echado algo más de pasión al asunto. Pero fue sin duda lo mejor de la función.
–Lo de Eva Mei es de auténtico escándalo. Rechazo el pateo y el abucheo por principio, porque creo que todo el que sube al escenario a dar la cara merece un respeto. Pero lo de esta señora pasa de castaño oscuro. Lo suyo no es reservarse, es prácticamente estar ausente, salvo en momentos muy concretos. No es comprensible que la balada del rey de Thule pasase sin pena ni gloria, ni el aria de las joyas. Y eso fue lo que sucedió. Se reservó para el duo final con Fausto (que así y todo, no fue un derroche de pasión) y para el trío final, que tampoco fue de arrebatar. Qué falta de verguenza.
–Laurent Naouri no tiene el volumen ni los graves requeridos para Mefistófeles, pero escénicamente es muy convincente. Después de Beczala, lo mejor de la noche.
–El coro anduvo de despiste en despiste. Las voces femeninas… parecía que no se supiesen su parte (claro, no les dio tiempo a estudiarse
Faust como es debido porque debieron andar muy ocupadas con los coros de
Billy Budd…

). Y en el cuarto acto, en el coro de soldados… con la cantidad de gente que había en escena y parecía que cantaban cuatro…
La joya de la corona es la dirección de Rani Calderon. Todo pesadísimo, con unos
tempi para

, que desvirtuaban por completo una partitura tan brillante. No acertó con las partes de mayor lirismo, ni con los momentos más animados (en esos, peor todavía). Y la escena en la iglesia no producía miedo alguno (los espíritus y demonios varios que atormentan a Marguerite eran bastante descafeinados). Este sujeto no entiende absolutamente NADA de ópera francesa. Es la peor adquisición que pudo hacerse para este título.
La escena… ninguna maravilla. Y todo bastante triste. Las partes más animadas –la taberna, la kermesse, los coros de soldados– no remontaron el vuelo en ningún momento. Una verdadera pena.
La compañía forera, estupenda. Un rato muy agradable con Naietta, Álvaro, Andrea y su acompañante. Por suerte, Rani Calderon no estropeó la posfunción.