Gualtier Malde escribió:
Tengo tiempo sin participar demasiado activamente en el foro, y me encuentro con la eterna discusión...
Diré lo siguiente:
1. Me gusta que Verdi esté bien cantado, y también que lo estén Britten y Janacek.
2. No creo que las razones por las cuales aceptamos un Berg "mal cantado" versus nuestra falta de tolerancia por u Rigoletto irregular tengan que ver en su totalidad con la mayor popularidad de Rigoletto. El punto está, creo yo, en que los presupuestos de lo que algunos entendemos como canto extraordinario son la perfecta emisión, el legato, las dinámicas y otra serie de elementos cuya ausencia es mucho más notoria si se está cantando Mozart, Rossini o Verdi (e incluso Wagner, si aspiramos a que esté bien cantado), que si se está cantando Berg o Prokofiev, que no basan sus óperas exclusivamente en dichos elementos y que, por tanto, sufren menos si el cantante tiene alguna deficiencia en esos puntos.
3. Decir que es más fácil cantar una ópera con arias, porque lo que se requiere es una linda voz y buena técnica me parece una absurda y mezquina simplificación. Hay que ver lo que cuesta adquirir una excelente técnica de canto, y lo duro que es cantar roles como Norma o Aída. Y decir que las arias están para arrancar el aplauso fácil me parece que es una muestra de no entender este repertorio (es el equivalente a llamar a las obras del siglo XX óperas "de ruiditos").
4. Cantar bien no tiene nada que ver con ser buen músico. Se puede, como ya lo han dicho varios, ser un extraordinario músico y tener una voz y una técnica que no valen medio.
5. Es obvio que para cantar ciertas obras del siglo XX se necesita ser un músico de mayor envergadura y disciplina. Pavarotti no habría sobrevivido a intentar siquiera cantar el Tambor Mayor en Wozzeck, no porque no pudiera cantar el papel desde un punto de vista estrictamente vocal, sino porque simplemente no habría podido con la empresa desde una perspectiva musical. Pero, a la inversa, pongan al Tambor Mayor de turno a cantar Parmi veder le lagrime y estoy seguro de que los resultados serán horripilantes. Hay que separar, por tanto, las tremendas dificultades musicales que puede ofrecer un papel, de las exigencias vocales del mismo en términos de los recursos del canto más puro.
Amén y requeteamén
Pero no importa, aunque lo repitamos mil veces... seguirá dando vueltas el molino y la peonza.
No nos importa, lo explicaremos las veces que haga falta.