Ok, chavales, hora de hacer recuento y comentario:

1.
Licitra: con algún comentario a favor, pero ningún voto. Voz insuficiente en
sonoridad e intérprete no demasiado inspirado. Frasea con arbitraria
apresuración al principio, para recaer después en la
afectación (
nel vicin claustro… así dice

). El resultado en sí no es feo (no estamos ante una guturalidad extrema ni ante feas tendencias nasales), pero lo cierto es que este señor se conforma con bastante poco.

2.
Lauri-Volpi: con algunos comentarios a favor, uno en contra (
mitchum) y ningún voto (
ni siquiera Elisir, que se ha olvidado de votar 
). El timbre peculiar y el agudo algo
leñoso, de vibración ancha, son síntomas de deterioro que no llegan a eclipsar su mayor mérito: la
colocación. No se preocupa por efectos plásticos, como su colega número 9, pero mantiene un fraseo teatralísimo,
sonoro y
acentuado. Marca un ritmo muy particular a la lectura de la carta, pero en esta ocasión acorde al contenido.

3.
Corelli: que se ha librado de recibir votos. Con su dicción característicamente espesa, sus problemas de colocación con la vocal
E (
giusto ciElo!) y su escasa
implicación estilística habituales. Frasea con excesiva
complacencia el texto de la carta (
difffese… affrrrrettati…), haciendo muy poco creíble su lectura. Tampoco está bellísimo.

4.
Alagna: con 5 votos en contra,
ES NUESTRO RIVAL MÁS DÉBIL. Si la pasada vez me tiraban de las orejas por haber sido demasiado duro con él, creo que esta vez os habéis pasado vosotros

. Está mal, sobre todo de voz, pero no es el peor ni de coña. ¿De voz? Pasaje
cartoniano, agudos guturales, colocación fatigosa… ¿Estilísticamente? Algo enfático, sí, pero en absoluto desencaminado (
il velo cingerà Leonora está calcado del número 9, señores).

5.
Di Stefano: con 5 votos a favor y varias menciones,
ES NUESTRO RIVAL MÁS FUERTE. Lo mismo que digo de Alagna, pero al revés. Vale que esté bastante bien, sobre todo para lo que es el resto de su Manrico, pero no es el mejor ni de coña.
Espontaneidad, bella voz, cierta propiedad dramática… todo eso lo tiene, pero sus grandes carencias vocales se notan incluso aquí. Se las ingenia para arrinconar los
acentos (
seguÌa... LeonOra...) y reducirlos al mínimo. ¿Puede ser verdiano un fraseo que prescinde de la acentuación?

6.
Bonisolli: al igual que Corelli, otro que se libra de recibir votos. Empieza farfullando (
Iñoltra il piè…), tantea momentáneamente la
corrección, introduce después una variación melódica (
vigilar le difese) aprendida en el colegio de
San Ildefonso, se recupera,
cala el Lab agudo… Solo para amantes de las montañas rusas.

7.
Penno: de nuevo sin votos. En mi opinión, el
peor. No solo requiere una
full-inmersion romántica, sino que exhibe una voz bastante mal construída. El pasaje no está tan hueco como el de Alagna, pero suena un poco como la hormiga
Barrancas. Y, por supuesto, la voz no le da para acentuar de manera medianamente decente, disimulándolo además bastante peor que Di Stefano.

8.
Bjorling: con tres votos en contra. Está muy poco afortunado, como ha podido apreciar todo el mundo. Altera el ritmo de declamación de manera
arbitraria, un poco para tapar las vergüenzas nórdicas, pero no convence a nadie. Introduce un
acento personal (g
IUsto) antes de agudo final que no está mal pensado… pero que tampoco le ayuda a colocar bien la nota: su tendencia a
espesar falsamente la voz en estos roles dramáticos hace el resto.

9.
Pertile: con 2 votos a favor, y algunas menciones positivas. El
énfasis declamatorio está sin duda un punto más allá de lo que pudo pretender Verdi, pero no llega a exagerar, como se ha insinuado. Y, por encima de todo, no se olvida de
cantar. Recurre a unas variaciones de
intensidad de logrado efecto
plástico, algo que no le encontraremos a ningún otro candidato. Además, desde el punto de vista de la acentuación, es el único que tiene algo que hacer al lado de Lauri-Volpi.

10.
Bergonzi: con 4 votos a favor y varias menciones, es nuestro
medalla de plata. Está dentro del estilo, no cabe duda, pero en mi opinión hace una lectura demasiado
introvertida, de escaso valor teatral. Se le reconocen las buenas intenciones, pero eso no quiere decir que acentúe correctamente: excesivamente
romo en general, directamente
calante en algún momento (affrettati a ven
Ir). El efecto general podría calificarse como…
agradable.
Esto es todo por mi parte, peña.
MUCHAS GRACIAS A TODOS.
DNGQ