Sólo la he escuchado dos veces, Cenerentola en la Scala y Barbero en Bolonia (producción de Pésaro). La primera vez tuve la sensación de principio a fin de estar escuchando una soprano que cantaba de mezzo. Creo que le falta un color más oscuro y unos graves con más cuerpo. La Antonacci tiene más cuerpo de mezzo aunque se haya pasado a soprano corta (aunque el agudo sea tirante). En Barbero me entusiasmó, la verdad, pero el papel admite otros colores y variaciones, Cenerentola no es sólo el rondó final.
Me han gustado muchos los fragmentos de su Elisabetta en Maria Stuarda, y le irían bien algunos papeles Colbran (Elena sobre todo, que debutará en París en junio si no me equivoco de mes; Semiramide), pero es verdad que como Armida le falta amplitud y fosforescencia en el rondó. Desde luego, como la Callas en Florencia

ninguna. Pero sí, me parece una propuesta interesante.
¿Por qué nadie pensará en Giuditta Pasta? A ver quién es la guapa que mezcla Sonnambula, Norma, Beatrice di Tenda, Anna Bolena y Bianca (Ugo, conte di Parigi) con papeles más centralizantes: la versión parisina de Tancredi con los ajustes del propio Rossini (Caballé lo grabó en su recital de rarezas rossinianas), Il crociato in Egitto de Meyerbeer (los ajustes los grabó Yvonne Kenny para Opera Rara) y rarezas de Pacini, Mercadante y alguno más.