Spinoza escribió:
Vivo en un lugar donde la ópera no existe y pienso eso.
Spinoza, con todos los respetos: Tiene usted razón en todos sus argumentos, excepto en uno: esto merece más la pena que nada, y lo digo sobre todo porque a estas representaciones hay que ir sin más pretensión que disfrutar un poquito de la ópera.
Lamentablemente, cuando nos acostumbramos a lo bueno es normal que sean indigeribles determinadas cosas, lo cual comparto.
Fíjese usted, hasta la construcción del Nuevo Teatro Infanta Leonor (sí, es algo cursi el nombre), en Jaén se representaba la ópera (o estos sucedáneos) en el Aula Magna de la Universidad, un espacio más pequeño la casa de David el Gnomo, y encima sin acústica alguna. Allí ví un Requiem de Mozart por el orfeón Donostiarra (bueno, 20 de ellos, porque no cabían más) y realmente casi lloré. Y no de la emoción, sino de la rabia por semejante atrocidad.
Cuando en una ciudad como la mía, sin tradición musical (a excepción del flamenco) se traen estas representaciones, se agradecen siempre y cuando se realicen con un mínimo de honestidad y en un espacio digno.
Abrí el tema "¿porqué no me gusta la zarzuela?" por esta misma razón, pero se me malinterpretó (tengo la certeza de que eso pasó por mi culpa y por mi tendencia a hablar demasiado): en Jaén, este año traerán algunas galas líricas y la platea se llenará de gente snob. Traerán un sucedáneo de ópera y se llenará de la misma gente. El año pasado acudimos a escuchar a la orquesta de Frans Brüggen 53 personas. Este año viene Ton Koopman y no calculo mucha más gente. ¿Dónde está el criterio del público? ¿Dónde el criterio de los Patronatos de Cultura de los Ayuntamientos? Lamentablemente, en mi ciudad ambos coinciden, y creo que es así en todos sitios. A ello añadimos la parte económica y ¿qué tenemos? Galas líricas, y sucedáneos de ópera.
Pero insisto, más vale esto que nada.