Tu che le vanità
Voto la dos, Ya en declive vocal con los agudos balanceantes y el timbre algo leñoso y agostado pero la artista del siglo dá una lección más de fraseo, acentuación, capacidad de caracterizar, de emocionar, de hacernos vibrar partícipes de las tribulaciones de Elisabetta, una mujer consciente de que nunca podrá ser feliz.
Como dice Maldé, en la grabación del aria en estudio con Rescigno se encuentra en mejor forma y realiza una antológica interpretación.
Una broma del Sr. Mitchum es la uno

. Antiverdiana desde todos los puntos de vista. La voz es la del paje Tebaldo. Causa sonrojo escuchar como busca resonancias para los graves donde no las hay, ni metiéndolos en el pecho ni con una bocina, ni ná de ná, consiguiendo unos sonidos infames, abiertos, broncos y ridículos. EL centro una raspa y qué decir de la acentuación. La mordiente, la vehemencia, la grandiosidad, el patestismo Verdiano quedan convertidos en una parodia cursi y azucarada. Ni nos emocionamos, ni sentimos la inmensa pena de esta mujer que sin embargo mantiene su enorme dignidad como mujer y como Reina.
Comprendemos Sr. Mitchum su pasión por esta soprano, pero ha cometido usted fraude y traición Verdicida como cuando interpretó aquel falso predicador en "El poker de la muerte" de Henry Hathaway.
Curiosa la tercera. No la tenía cantando este aria. Grande
Y comparto la mención por la 5. Tampoco es que sea una Verdiana de raza, la aragonesa pero la voz es bellísima con su vibrato característico, no intenta exagerar los graves ni rascar dónde no hay. Canta y frasea con mucha clase y empaque. SIempre elegante y con agudos restallantes.