Lo dicho, vamos a ver si le ponemos puertas al campo.
Señores, despierten, que el autobus ya ha partido sin ustedes.
La voz se transmitirá de la forma que cada compositor considere oportuna para cada personaje. Ya se está transmitiendo así. Y no va a cambiar.
En el fondo, lo que les molesta, e insisten constantemente en ello, no es que Adams utilice voz amplificada, o los efectos sonoros de Mitterer, o las convicciones estéticas de Sciarrino.
Es una vez más sus genes de amantes de las voces operísticas, antes que de la ópera en sí, lo que sale a la superficie.

Lo que realmente les lleva a mal traer, es que su amado canto se convierta en un recuerdo del pasado.
Así, aunque nadie en este hilo, ni en el otro, ha defendido que la ópera clásica (entendiendo por este término, la compuesta antes de la llegada de la electrónica, o la compuesta después con parámetros exclusivamente de acústica tradicional) deba introducir ni voces amplificadas, ni ningún otro elemento electrónico, insisten una y otra vez en predecir la llegada de la Tarrasca y la muerte del género, la decadencia vocal definitiva.
Bueno, pues no es así. Tranquilicense. Las nuevas composiciones buscarán su propio camino, y las obras de "toda la vida", seguirán interpretándose con la voz impostada, desnuda de todo artilugio electrónico, demoníaco.
