Bueno, pues ya que nadie se ha animado hasta ahora, lo tendré que hacer yo. No haré el famoso aviso de Mitridate de que esta no es la crónica de una simple aficionada porque ya sabeis lo que se puede esperar de mis crónicas.
Asistí a la segunda función, el día 2 de Octubre.
Dirigía
Pappano. Me gustó mucho, aunque supongo que estaré marcada para siempre por Barenboim y eché de menos sus tempi lentos, sus silencios de retener la respiración y su atención delicadísima al detalle. Los tempi fueron mas ágiles, la dirección creo que podría definirse como camerística y tuvo una atención absoluta a los cantantes, particularmente a Tristan. La orquesta fantástica. Algunas cosas sublimes. Ay, ese clarinete que recordaba un compañero....
La protagonista absoluta fué una fastuosa
Nina Stemme. Imposible oir hoy una Isolde tan maravillosamente cantada, tan matizada, con unos agudos tan brillantes, con graves suficientes, dolida, airada, sarcástica, tierna, ilusionada, paralizada, transfigurada... La ovación tremenda fué incluso demasiado fría para lo que nos regaló. Absolutamente perfecta.
Tenía muchas ganas de escuchar a
Ben Heppner como Tristan. Estoy enamorada de su voz y tuve la suerte de escucharle el año pasado en la Quincena Donostiarra, potente (a pesar de la apisonadora del director y la orquesta) y timbradísimo. Bueno, pues fué angustioso. En el primer acto ya se le notaron problemas al subir al agudo sobre todo en las medias voces. En el segundo acto, en pleno duo de amor, se nos rompió. Se rompió completamente, se quedó sin voz, cada subida al agudo terminaba en un crack y un recital de gallos. Se me partió el corazón, se me escaparon las lágrimas, porque Tristán estaba allí, en el resto de su voz, en su manera de vivirlo, y sin embargo estaba acabado. Creo que no lo he pasado nunca tan mal en un teatro. Los compañeros que lo comentaban y que saben mas de voces decían que era una cosa rara, que se rompía no en las notas mas altas, sino antes, en el pasaje. Alguno si tiene ganas lo explicará mejor que yo.
Durante los avisos de Brangäne, abrazado a Stemme, ella le acariciaba y le hablaba al oído, y estoy segura de que no era Isolde la que abrazaba a Tristan, sino la compañera abrazando al compañero desolado. Algo así debió de ser, puesto que después pareció mas recuperado, aunque constantemente inseguro y con la amenaza del crack volando por encima de su cabeza.
Naturalmente pensamos que no saldría en el tercer acto y sería sustituído por el cover. No fué así, tuvimos de nuevo a Heppner en la larga agonía, no tan patético como había sido el segundo acto, pero nunca en el nivel que podíamos esperar de él.
Me gustaría saber qué pasó en la tercera función, en la primera, en los ensayos. Quiero pensar que fué un problema de un día, porque si no fué así, Pappano no tendría que haberle permitido cantar. Precioso por cierto el detalle del director en los saludos, cuando se dió la vuelta y le dió a Heppner un abrazo y un beso.
Sophie Koch fué una Brangäne de campanillas. Una voz opulenta, una fantástica actriz, unos avisos maravillosos. Para mí fue la sorpresa de la noche.
Volle como Kurwenal no me convenció nada en el primer acto, tiene un chorro de voz impresionante pero me pareció basto. En cambio en el tercer acto me sorprendió muy favorablemente y para el fué una de las mayores ovaciones de la noche.
Matti Salminen, lamentablemente, había cancelado las tres primeras funciones por estar aún recuperándose de la cirugía de rodilla (que ya vimos en Valencia que le hacía mucha falta). Le sustituyó
Sir John Tomlinson, con quien no puedo ser objetiva. No fué un gran Rey Marke. No puede ocultar ese trémolo exagerado, pero a mí no me pareció tan mal. Vamos a decir correcto.
No me gustó demasiado
Ji-Min Park como el marinero (imposible para mí olvidar la bellísima voz de Gustavo Peña en Sevilla),
Richard Berkeley-Steele como Melot fué correcto, y tuvimos el lujito de tener a
Ryland Davies como pastor.
La
regia fué abucheada en el estreno. A mí me gustó, aunque desde mi localidad me perdía bastantes cosas. El escenario estaba dividido en dos por un telón: la parte posterior presentaba una especie de salón de banquetes, con las mesas dispuestas, y los invitados trajeados, para la boda de Isolde y Marke. En la parte anterior, un falso proscenio practicamente vacío (una o dos sillas dependiendo del acto, una mesita y un candelabro en el segundo acto, y punto). Una pared móvil de color gris claro a la izquierda, en la que se desarrollaba la mayor parte de la acción, y que creo que fué la causa de los abucheos, ya que todas las localidades de la izquierda veían casi todo el tiempo un escenario vacío (tuvimos suerte, nos tocó a la derecha). Los colores en contraste (ese gris desvaído, el color oscuro del telón, la sala del banquete iluminada) como representación del día y la noche.
Los personajes festejando en la sala del fondo, el mundo que es capaz de celebrar la "venta" de una mujer por motivos políticos. En el segundo acto, durante la segunda parte del duo de amor, el telón se descorre para que el Rey Marke y los comensales se queden mirando en plan voyeurs el intimísimo abrazo (mas espiritual que erótico) de los dos amantes. Incluso Melot coge una silla y se sienta a mirar cerca de ellos, como si estuviera en un cine X.
Lo mas impresionante, la
dirección de actores. El juego de miradas, de gestos pequeños, el Rey Marke caminando perplejo casi como un anciano desorientado, Tristán agonizando no tumbado y sufriendo de una herida, sino sentado en una silla y vacío. Isolde comenzando su Liebestod tumbada con el, poniendo los brazos de Tristán en torno a su cuerpo, y después "transfigurándose" sentándose en la misma silla y en la misma posición ausente que Tristán había mostrado...Mil detalles preciosos, algunos de los cuales me perdí por la situación de mi butaca, y que me gustaría ver de nuevo porque eran ricos. Si eché de menos en algún momento un poco menos de hieratismo en los personajes, y un poco más de pasión, pero probablemente se trataba de evitar conscientemente.
Algunas cosas mas dudosas, como la relación erótica entre Kurwenal (chulazo sexy chorreando testosterona) y Brangäne (coquetuela) durante los avisos. No se si quería explicar que Brangäne no estaba a lo que estaba y por eso se descorre el telón
Bueno, que me enrollo como una persiana. Pues a pesar de la sustitución de Salminen, incluso a pesar de la angustiosa prestación de Heppner, fué una noche memorable y un Tristán que recordaré durante mucho tiempo.
Le deseo a Heppner una pronta recuperación si es un bache...o una reflexión serena si no lo es.
Hala, a ver si alguien se anima y me enmienda la plana
Otra crítica en inglés y alguna foto en:
http://musicalcriticism.com/opera/roh-tristan-0909.shtml
PD: La compañía tan especial evitó que echara tanto de menos a los que no pudieron venir. Gracias, gentuza
