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Salmos Chichester
Leonard Bernstein

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Escuché esta obra por primera vez en el Palau este verano, en un recital de música americana. No sabía absolutamente nada sobre ella y me pareció una obra curiosa. Menor, tal vez, pero curiosa. A ver qué os parece.
Leonard Bernstein compuso esta obra coral por encargo del Festival de la Catedral de Chichester en 1965, poco después de componer la Sinfonía Kadish, su otra obra de inspiración judía. Se estrenó en Nueva York dirigida por el propio compositor y después en la propia Catedral de Chichester bajo la dirección del organista, John Birch.
El compositor pone música a los salmos 108 (versículo 2), 100, 23, 2 (versículos 1 al 4), 131 y 133 (versículo 1), estructurados en tres movimientos. Están cantados en hebreo, con parte solista para voz blanca o contratenor.
El primer movimiento comienza con una introducción (
maestoso ma energico) con el salmo 108/2 y continúa con el 100 (
allegro molto). Es una partitura tremendamente difícil para los cantantes, por el ritmo del compás de 7/4 y por los saltos interválicos que se suceden; por ejemplo, los del leitmotiv de la obra (introducida en la primera intervención de las sopranos y que se oye muy claro hacia el final del primer movimiento, 3:12), cuarta justa descendente, séptima menos ascendente, quinta justa descendente: si bemol – fa – mi bemol – la bemol. Demencial para afinar.
Vamos con ello. Esta es la letra de la introducción:
Urah, hanevel, v'chinor!
A-irah shaḥar
Despiértate, salterio y arpa;
Despertaré al alba.
Efectivamente, es un despertar. Del día, de los fieles, de la naturaleza… de lo que queráis. Y comienza el primer movimiento propiamente dicho:
Hariu l'Adonai kol haarets.
Iv'du et Adonai b'simḥa
Bo-u l'fanav bir'nanah.
D'u ki Adonai Hu Elohim.
Hu asanu v'lo anaḥnu.
Amo v'tson mar'ito.
Bo-u sh'arav b'todah,
Ḥatseirotav bit'hilah,
Hodu lo, bar'chu sh'mo.
Ki tov Adonai, l'olam ḥas'do,
V'ad dor vador emunato
Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.
Servid a Jehová con alegría;
Venid ante su presencia con regocijo.
Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre.
Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,
Y su verdad por todas las generaciones.
Luminoso, estimulante, festivo… no sé, a mí me pone de buen humor.
Escuchamos al Coro y a la Orquesta Filarmónica de Liverpool, dirigida por Gerard Schwarz:
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Primer movimiento</center>
Mañana seguimos

Y me apunto lo de la caña.