Bueno, acabo de llegar de vuelta de la Salomé del Liceu y me meto directamente en el berenjenal que se ha montado en este hilo.
Antes de cualquier reflexión sobre montaje, cantantes y resto de producción decir unas cosas:
Cuando voy a un teatro de ópera a ver una representación preparada por profesionales parto de unas premisas básicas. Una de ellas, quizá la más importante, es que quien me presenta su trabajo es una persona que se ha preparado para esa presentación. Me explico. Doy por sentado que el director musical se ha estudiado la partitura, ha leído fuentes relacionadas con ella y se ha planteado una manera de afrontar la obra. Pienso que los músicos de la orquesta han ensayado y se han esforzado para seguir las directrices que les indicaba el Maestro. Colijo que los cantantes se han leído la partitura, se la han aprendido, hay ensayado con sus profesores, con el repetidor del teatro y luego se han encontrado con el resto de sus compañeros para dar forma a la ópera. Y por supuesto, supongo que el director de escena y su equipo se ha leído la obra, la ha contextualizado y ha pensado la manera, según su arte, de presentarla a un público.
Aquí se ha dicho que muchos de los que critican una producción no se han molestado en entender que quería decir su creador a la hora de presentarnos su trabajo. Que se criticaba sin conocimiento de causa. Esto, aparte de una boutade, es totalmente injusto. ¿Se puede decir a una persona que critica a este o aquel cantante que no se ha molestado en conocer que trabajo hay detrás de esa manera de cantar? ¿ A quién critica sin piedad a un director de orquesta se le podrá llamar ignorante porque no ha entendido lo que ese señor ha querido transmitir al dirigir así? ¿A que no? ¿Y porque el que critica un director de escena, ese sí que no sabe de lo que habla y ese sí no se ha molestado en entender lo que nos querían transmitir? Todos intentan hacer su trabajo lo mejor posible y unos aciertan y otros no. Y cuando no aciertan pues lo decimos tan claro como cuando lo hacen. Sean cantantes, escenógrafos o directores de orquesta.
Una cosa más. Creo que en este foro hay gente muy leída, en muchos aspectos del saber. Pero para decir que algo no nos gusta no hace falta haberse leído la biblioteca completa del Conservatorio o la de la Escuela Superior de Arte Dramático. Se pueden tener muchos más criterios y conocimientos que los meramente enciclopédicos. Y se puede tener sensibilidad y gusto, algo que no se adquiere de la noche a la mañana. Respetemos lo que pensamos cada uno sin descalificar las opiniones de los que no presentan títulos, lecturas o masters para respaldar sus opiniones. Es muy perjudicial para el foro los docmatismos, a mi humilde entender.
Y pasando a la representación de ayer
Salomé es una ópera que me encanta. Una de las obras, que para mi, más fuerza tiene teatral y musicalmente del repertorio. Concentrado en poco más de hora y media (si no me equivoco) Wilde, Hofmannsthal y Strauss nos presentan un mundo cerrado, agobiante y sensual que sólo la muerte libera y destruye. La representación me gustó en lineas generales. Stenne es una de mis cantantes favoritas y aunque su volumen me defraudó un poco y se vería en serias dificultades para hacerse oír en un aforo más amplio que el del Liceu, tiene recursos expresivos de sobra, unos agudos pontentes y arrebatadores (válidos para este repertorio en otro quizá rechinarían) y es una gran actriz (aunque esta producción no explotara esa faceta). En su contra unos graves inaudibles y cortos.
Gran Herodes de Robert Brubker, para mi el descubrimiento de la noche. Espectacular voz, con gran potencia y perfecta proyección hizo totalmente creible su papel, excelente. Buena actriz es Jane Henschel, como cantante me gusta menos pero resolvió sin problemas sus intervenciones. Muy flojo el Jochanaan de Mark Delavan. Uno se espera alguien que de más miedo y que intimide con sus graves, pero no fue el caso. La voz es fea. Pero no cometió errores vocales de bulto y cumplió. Francisco Vas no supo o no le dejaron mostrar esa candidez que yo veo en su personaje. Vocalmente correcto sin más. Bien los judios y bastante flojos los galileos.
Poco efectista y sin garra Boder dirigiendo a una competente orquesta del Liceu. Uno espera más sexo y violencia y el Maestro optó por algo mucho más digerible.
¿La producción? Yo no diré fea, diré cutre. Antes de soltar lo negativo, una cosa positiva. No fastidia la obra. A mi no me hizo salir diciendo, me han jorobado mi Salomé. Pienso, y vuelvo a decir que no soy Strehler, pero tampoco lo pretendo, que el planteamiento de Joosten es fallido y trivial. No aporta nada a la obra (¿la pederastia o el incesto en la época de Herodes le importaban a alguien?) ni muestra los recursos más sensuales y dramáticos de la obra de Wilde y Hofmannsthal. Simplemente nos ofrece gente corriendo por el escenario, gorilas trajeados sin un ápice de mala baba, un Profeta soso hasta la saciedad, una Salomé que quiere parecer infantil pero que no es creible y una Herodes que le sirve al Director para ajustar cuentas con un dios de la moda (pero de la femenina, su estilismo propio es patético

). Técnicamente, no sé si por falta de medios o por decisión del escenógrafo, fue muy poco moderno eso de que en el intermedio musical se baje el telón para cambiar de decorado. Se armó una ruidera que entorpecía el sonido de la orquesta. Y luego nos quejamos de los que tosen
Pero bueno, he leío a los compañeros que tienen otra visión de lo mostrado y he comprendido perfectamente que ellos tengan más sintonía con la propuesta. Yo no.
Una gran noche musicalmente hablando y un placer encontrar nuevos y viejos amigos
