Carestini escribió:
wotan74 escribió:
A ver,como en todo hay terminos medios,no soy partidario de imponer la etiqueta y la pajarita en los teatros de opera,pero tampoco soy partidario de ir a la opera como el que va a la playa.
Por una vez estoy de acuerdo con Wotan74... Es mi opinión personal, pero a mí me gusta arreglarme para ir a la ópera...
Además, me parece una muestra de respeto a los artistas y al resto del público. De acuerdo que hay que pedir, por encima de la indumentaria, el comportamiento correcto del público: abstenerse de comentarios en voz alta, solistas de percusión con papel de caramelo, cierre de bolso y toses en todos los tonos, virtuos@s del rasgueo con abanico y de la pulsera–carillón, móviles incontrolados, y todos los incordios que a menudo hay que sufrir en cualquier representación. Eso es lo más importante, por supuesto. Pero tampoco me haría ninguna ilusión soportar a mi lado a algún fulano en camiseta sudada hasta la cintura, pantalón corto, luciendo el zancajo sin depilar y unos pies indescriptibles en chanclas horrorosas. Ni en la ópera, ni en ningún otro sitio, desde luego.

No se si me lo he saltado leyendo a los demás, pero creo que CArestine ha comentado uno de los aspectos fundamentales cuando se asiste: no es solo cuestión de libertad personal sino también o más bien de respeto general hacia los demás.
Ciertamente ir a la ópera, sea la cuadragésima vez que vayas al mismo teatro, la misma obra, el mismo elenco, los mismos compañeros.... siempre es algo muy especial.
No sé si los que viven en capital, con su temporada todos los años "a mano"... no sé si los que tienen suficiente dinero y, sobretodo, suficiente tiempo (y no dependencia)... no sé si los jovenes, con menos o media raspa de dinero y mucho muucho tiempo,...
...no sé lo de cada uno, pero para mí ir a la ópera supone todo un acontecimiento, extraordinario, y conociendo como conozco el mundo cánoro por dentro, el esfuerzo que supone para todo cantante (del nivel o rol que sea), para los músicos, director, regista, ... y, ante todo, sintiendo como siento este mundo, aparco disquisiciones inútiles y me apresto a ir cómodo y lo mejor apañao que puedo, sin pasarme con unas sandalias o con el abrigo de bisón...
Allá cada uno con lo que lleva pero, para todos un poquito de por favó: respeto primero para el que se sube y se esfuerza en el escenario... y seguidamente, PORSUPUESTO, para los demás: el artista claro que ve lo que tiene enfrente... y claro que le importa porque realmente también le influye ver a un par de gachós con las sandalias "viccino al sole"... o la gachí (o viceversas miles) con Tiffanis en plan orquestal a lo bisoné.
Podemos hablar, quizás, de que esas personas que han ido con sandalia lo fueron por cuestiones anecdóticas (sino, ejemplo del Gino), pero de ahí a defender que se puedan llevar y mezclar las churras (personalidad en la vestimenta) con las merinas (sentimientos hacia la ópera, respetos), va un tramo largo. Cada cosa en su sitio... y las sandalias pa' la playa porque algunos pueden pensar que son muy guais y muy tal y tal y tal y enrrollaos que te cagas con ellas puestas, pero no se trata de lo guay que uno es sino de los demás y del sitio al que vas.
Estoy con Mitchum, estoy con Carestini... y estoy por disfrutar como un enano de Leo Nucci esta próximo lunes... aunque haya visto y oido tropecientas mil veces el Rigoletto o haga un calor que te cueces me llevaré un par de buenos y cómodos zapatos... y un pantalón largo, camisa y chaqueta ligera a juego, sin importar el pedigrí pero con las alforjas llenas, enchidas del enorme deseo de disfrutar de lo más grande que ha parido el arte:
LA ÓPERA.
Y al de las sandalias... pues fale, guachi:smoking: