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Me gustaría hacer una pequeña aclaración a la crítica de Don Andrés Moreno, cuyo criterio quiero dejar claro de antemano, me merece todos los respetos.
En dicha crítica, se menciona que al coro "se le resistieron las altas tesituras rossinianas", cosa en la que no estoy de acuerdo, por varios motivos.
Primero porque no es La Italiana en Argel una ópera exigente en cuanto a agudos en las partes corales. De hecho, los tenores primeros lo máximo que tienen es un LA natural.
Segundo porque precisamente esta cuerda, que es la que lleva la melodía, y por lo tanto la que debería escuchar el público, tuvo bajas de última hora, lo que hacía que estuvieran en desventaja con respecto a las otras cuerdas.
Tercero porque la cuerda de tenores segundos tenía una tesitura muy cómoda, lo cual favorecía que se la escuchase en exceso en algunos momentos, tapando al melodía de los tenores primeros, e incluso a los barítonos. Esto último es evidentemente, culpa del propio coro, pero quisiera decir varias cosas en nuestro descargo.
No sólamente hemos tenido problemas con la dirección musical que en muchos casos ha sido nefasta : El director se agachaba y no lo veíamos ni en los monitores, cambiaba el pulso radicalmente y en momentos en los que esos ralentando o acelerando no tenían sentido alguno, aparte que había veces que era imposible encontrar sentido a lo que marcaba con la batuta, sino que además, la dirección escénica ha sido de locura debido a la caótica dirección y manía por la improvisación de Tambascio, al cual ya hemos "sufrido" en más de una ocasión, sin quitarle mérito alguino a sus ideas, que las tiene y muy buenas.
Quiero decir por último (y me perdonáis que me enrolle tanto), que los que véis una ópera desde fuera, no os podéis hacer una idea de lo difícil que es estar en el escenario, y que al coro es siempre al que menos facilidades le dan para ejercer correctamente su labor, al menos en lo que al teatro Villamarta se refiere.
Un saludo.
Ciao!!!
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