mariodelmonaco escribió:
Gualtier Malde escribió:
Con Corelli yo tengo un problema y es que, en términos generales, cada vez me está gustando menos.
Entre los puntos fuertes encontramos una de las voces más importantes de tenor que yo conozca, con un timbre muy personal que encuentro bellísimo, agudos con squillo incomparable y una técnica que fue puliendo y depurando a lo largo de su carrera, y que le permitía (cuando quería) introducir matices que cortan el aliento.
Después de una descripción así, el desprevenido se preguntara: ¿y qué es lo malo?. La dicción problemática, el fraseo a veces bestia, a veces desganado, a veces arrastrado; los arranques veristoides, la absoluta despreocupación por el estilo, especialmente cuando cantaba ópera francesa (su Don José tiene buenos momentos, pero para mí está descalificado por su ignorancia estilística; igual su Romeo, pero peor, y del Fausto y del Werther ni hablemos).
Sus mejores momentos están, para mí, en Puccini. Su Calaf y su Cavaradossi son extraordinarios. Su Dick Johnson es muy bueno, pero me gusta más el de MdM. Su Rodolfo en La Boheme es sencillamente horroroso.
En Verdi para mí la cosa se complica por los defectos antes apuntados. Por supuesto, su Radamés y su Don Alvaro tienen momentos, al igual que su Manrico, aunque éste último me entusiasma cada vez menos (la prueba de fuego está en el Ah si ben mio, y para este servidor no la pasa con honores). El Don Carlo para mí es insoportable.
Como pueden ver, no soy un fan, y seguramente seré destrozado por eso. Pero es lo que pienso.
me acabas de ahorrar 10 minutos de teclado. Me pasa exactamente igual
...ya sólo falta el alavés...
Creo que Corelli era algo más músico de lo que se suele decir cuando nos arrastra la "adolescencia musical". Más que el Entusiasmado, sin duda, y más "centrado", pro decirlo de alguna forma, que MdM (aunque precisamente, quizá la gloria de Del Monaco resida en sus gloriosos "descentres").
Con todo, me emociona muy poco. El peso de la voz y sus peculiaridades técnicas (y el gusto de la época) lo condujeron a un fraseo bastante monocorde, con consonantes muy golpeadas y frases diseñadas un tanto a la brava. Sus personajes pletóricos tienen un indudable empuje, pero suelo preferir el Manrico de Bergonzi, el Calaf de Pavarotti (con ese "algo más" de romanticismo que Corelli nunca tuvo del todo), el Chénier de Gigli...
Sin embargo, cada vez voy respetando más no sólo lo que significó, sino lo que realmente fue. Comprendo que no guste a todo el mundo, pero no comprendería que se zahiriese con saña su canto. Lo que hizo, lo hizo bien. Y aunque en ocasiones claudicó al populismo (el Vittoria de Parma), su carrera la sacó adelante su preparación musical.
No su entusiasmo.