Bueno pues ahora llego yo y como opinar es gratis me dejo tentar y le doy a las teclitas.
A mi la sra Grubi me encanta porque le da a los gorgoritos que es un gusto, aunque ahora ya esté mayorcita (como todos) y no resulta tan brillante como antaño. Además apiana y controla donde quiere y como quiere...especialmente donde quiere pero para eso es mi Grubi

. También apoya y cala (a veces) y va peinada y vestida por su peor enemigo, que debe poseer la exclusiva del Chochona-look

. Sí. Y a mi me sigue encantando, volviendo loca y sigo asistiendo a sus representaciones con cariño y devoción. Aunque esté mayorcita y se le note ...como a cualquier hijo de vecino, claro.
Luego está el programa, con Wolfie a la cabeza, cuerpo y cola..y , claro, ahí, a estas alturas del partido ya no hay que dar más explicacione sde mi predisposición positiva del sábado noche
Centrado mi espíritu de sábado noche prosigo con mis reflexiones..
Mi Grubi tiene más tablas que el arca de Noé entera y ayer hizo gala de algunas de ellas para gustar sin despeinarse, para encantar sin arriesgar en exceso y para volver al público a su favor (y a sus pies) a) conforme avanzaba el concierto en una sabia estrategia de llegada al címax final y b) cuando se le escapaba alguna respiración extra, fuera de lugar, o cuando no le acabab de entrar alguna nota o cuando le patinaba alguna otra (cosa que ...hay que decirlo, no fue ni mucho menos la tónica del concierto sino aisladas excepciones).
Nos empezó con Paminita. Bien sin más. Se nos calentó algo con Konstanze y sabiendo de su superioridad y control en el Marten, quiso empezar la subida a la cima climaxítica con ella...solo que le falló un ataque al agudo y bajó el pedal del gas en el maravilloso final del aria. Aun así nos ofreció una Konstanze de la que muchas de hoy tendrñían que aprender. y es que la que tuvo, retuvo...y Grubi tuvo mucho.
Empezamos segunda parte con condesa...y siguió la progresión de nuestra Edy con un dove sono controlado y sentido...francamente, de lo mejor que habís oido hasta entonces en el recital, aparte del Marten. Y llegó a Ana y Elvira. Por supuesto notas y gorgoritos donde tocaban pero....no oí en ningún momento la chispa en ninguna de ellas dos. Ni tampoco esa lucha interior que sufren las dos en esa arias. Era una sola Ana y una sola Elvira cantando simpre bajo el mismo influjo emocional. Bajo el nivel de histeria de las dos. Me imagino que debe ser difícil para un cantante expresar esos matices en un recital, ql menos mucho más que en una ópera, en la que no debes saltar de una personalidad a otra en cuestión de segundos. Claro. El retrato psicológico queda mermado. Aún así, de sisfrute, claro.
y llegaron los bises y ahí se desmelenó el crescendo climático que sabiamnete había dibujado nuestra Grubi durante el recital...una Susanna de cagarse y una Elettra de seguir sobre la taza de WC un ratito más

...y nueva demostración de las inmensas tablas de Edy en el trino picado descendiente de Elettra...que no cantó sino que interpretó con una carcajada histérica que quizás era menos arriesgada pero que, plásticamente, quedó adecuada.
La orquesta pues ni bien ni mal...para lo que es el Liceu, con la que ya lo digo todo

Weigle dirigió descaradamente a mayor lucimiento de Edyta, cambiando tiempos a placer para permitir respiraciones o acalerar pasajes más comprometidos. En las partes de orquesta, cuando tocaba solo, y excepto en la de mendelson...chicos, se dejó el trempatín en casa y nos ofreció unos Mozart de lo más opacos, planitos y deschispados...majeteeeeeeeee..vale que vinieras de unos meistersinger pero Mozart no es eso , no...y tú lo sabes...que yo te he oido
en fin...buena noche y mejor compañía
