El idiota escribió:
Además, se entiende bien que va por Domingo y Villazón, como dice Sharpless...

Gracias por la traducción y perdón por no darme cuenta de que no la había puesto yo.
Está claro que la frasecita se aplica al caso, pero no hace falta irse a un imitador tan burdo como Villazón.
Panofka se la dedicó más o menos a Gilbert Duprez, por haber liderado éste el abandono de la emisión
di grazia de los agudos, esto es, en registro puro de cabeza, sustituyéndola por la emisión di forza (en registro "de pecho" o voz plena)
Yo creo que en el canto, como en la vida, los malos ejemplos son peligrosísimos. A nuestros padres siempre les preocupan los malos ejemplos y los peores siempre nos los da aquéllos a quienes aprciamos o admiramos. EL mal ejemplo es como una lluvia fina de ácido, casi vaporizado, que no parece afectar en nada a la superficie de nuestra virtud, pero que con el tiempo se filtra entre sus juntas y termina haciendo que se desprenda en pedazos. Es como un susurro que va calando en nuestro subconsciente y que hace que las cosas que en principio nosotros no haríamos, luego nos parezcan aceptables en quienes has hacen y con el tiempo lleguen a resultarnos una posibilidad para nosotros mismos. Por tanto existen razones para que nuestros padres teman a los malos ejemplos en nuestros amigos, queridos niños.
En el canto el mal ejemplo comienza por quienes cantan con voz pero sin técnica y continúa cuando se acaba la voz y sólo queda el carisma, la personalidad, el arrojo o simplemente la cara dura. Y sigue funcionando.
Entonces es fácil que se piense para qué pasarse 5 años estudiando el pasaje o todo un curso sólo aprendiendo a respirar.
Hay y ha habido unos cuantos malos ejemplos. Incluso la virtud de un gran cantante no es del todo inmune al mal ejemplo y puede explicar como talentos grandes se han perdido o incluso como cantantes que normalmente se han conducido con cohrencia se estrellaran en algunas de sus decisiones.