En efecto, no hay un hilo conductor temático claro, pero eso no supone, desde mi punto de vista, una carencia o una debilidad del ciclo, como se suele afirmar. Como bien decía Sharpless, cuando escuchamos estos lieder pensamos inevitablemente en el propio Mahler. Esto es más obvio si cabe con "Ich bin der Welt..." y con "Um Mitternacht...". Pero si bien no hay un hilo temático claro, en términos descriptivos, eso no supone que no haya otro tipo de hilo temático. Me explico. Digamos que no es un hilo sobre la muerte ni sobre el amor ni nada parecido. Carece de un motivo temático sustantivo. Pero posee un motivo temático más interesante, a mi juicio: una determinada forma de sentirse y de sentir el mundo. Como decía EMarty, el ciclo alude a una especie de "apatía contemplativa". No sé si estoy muy de acuerdo con esa formulación, pero es lo de menos. Es esa sensación agridulce a la que aludí en post anteriores. Todos estos lieder contienen una estructura adversativa, es decir: todos nos indican una pérdida, un dolor, una herida, un recuerdo lacerante...PERO -y esta es la clave- ahí radica el sentido, ahí reposa la vida, ahí se encuentra en definitiva el aliento para hacer del infortunio riqueza. En definitiva, por tanto, se trata de un ciclo lleno de fuerza, de vida. A pesar del dolor y la melancolía de algunos textos, de esa soledad radical que los traspasa, respiran una vitalidad inmensa, insoslayable. Por eso no diría yo que se trata de "apatía" ni de un sentido "contemplativo". Para mí hay mucha fuerza detrás de este ciclo.

Esta tarde-noche nos pondremos ya a escucharlos como merecen.