Siddharta escribió:
fue en esa minuciosa búsqueda donde encontró su personalidad como artista.
+ unos cuantos...
Yo lo veo igual que Sid. Como lírico-ligera estuvo bien, muy bien en ocasiones (Gilda claramente), pero dudo que sea una Lucia o una Adina para una isla desierta. Sin embargo, realizó una arriesgadísima apuesta artística por aportar una renovada y eléctrica expresividad (y no solo una fotocopia de los matices callasianos) al gran repertorio de peso de su cuerda, para el que, sin duda, no tenía los medios (cosa que se puso de manifiesto rápidamente, empezando por la malogración lacerante del registro agudo).
Pues bien, si es lo que buscaba, en mi opinión lo logró. Por ejemplo, la de Scotto es mucho más una voz de Fenena que de Abigaille, pero la artista, vocalmente destemplada y tirantísima en el agudo, encontró en la falsa hija de Nabucco una cantidad de matices que terminan por elaborar una creación artística sin igual desde Callas. Parecido rendimiento podemos encontrar en su Maddalena di Coigny; excusadas algunas frases con las que, francamente, no puede ("aaawawawawawaaaaa, io son l'amor, l'amor", varias del dúo final), al terminar la ópera nos deja la sensación de que, por una vez, realmente hemos conocido a esta noble a la que muchas de sus colegas pintaron de forma bastante genérica. También hay aciertos en su Norma (estoy con Gino en que el vivo de Muti es bueno, y el Dormono entrambi de su disco de dúos con la Freni merece una escucha pausada), Violetta, Santuzza... y también es cierto que en ocasiones rozó la sobreactuación y hay cosillas (la famosa Gioconda) que no hay por dónde cogerlas. Pero globalmente, creo que fue sin duda la actriz-cantante de su generación (mucho más que Beverly Sills, por ejemplo).
La prueba del algodón del canto de Renata Scotto lo da, en mi opinión, Puccini, porque ahí, si bien la imaginación dramática enriquece sin duda los personajes, no se puede salir vivo sin un sentido estrictamente italiano de la línea de canto. Y ahí es la "delgadez" tímbrica lo que traiciona a la Scotto, pues constantemente añoramos Mimìs y Butterflys con mayor plenitud sonora (no sólo Tebaldi o Freni), pero no el estilo, que en ese sentido es "italianísimo". Su Liù o su Butterfly, en ese sentido, son completamente "de verdad", pero sin dejar de ser una verdad "italiana".
Para mí una de las mayores muestras de su genio es el Trittico en directo desde el Met en 1980, que se conserva en vídeo (ya lo había hecho en el mismo teatro en 1973, y creo que de aquella ocasión sobrevive el audio). La Giorgetta intensísima y eléctrica contrasta con una Suor Angelica absolutamente genial y, finalmente, con una Lauretta gatuna y zalamera que, por una vez, integra el Babbino caro (a un tempo bastante vivaz) dentro del Schicchi sin crear (como se suele) un oasis lírico ajeno al lenguaje del resto de la ópera. Guste más o menos, ésa es la Scotto. Al 100%.