Aquí les paso algo interesante
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Efectos acústicos producidos en El Castillo
Los monumentales edificios de la Gran Explanada de Chichén Itzá están presididos por la Pirámide de Kukulcán o el Castillo, uno de los edificios más altos y notables de la arquitectura maya. Es una pirámide de cuatro lados que culmina en un templo rectangular. Se asienta sobre una plataforma cuadrada de 55.5 metros de ancho y tiene una altura de 24 metros. Cada lado de la pirámide tiene una gran escalinata que conduce al templo superior. Balaustradas de piedra flanquean cada escalera, y en la base de la escalinata norte se asientan dos colosales cabezas de serpientes emplumadas, efigies del dios Kukulcán.
El Castillo fue construido entre los años 300 y 450 d.C., cuenta con cuatro escalinatas de 91 escalones, que junto con el de la cúspide suman 365 en total: el mismo número de días del año solar.
Es famoso principalmente porque sus escaleras, rematadas inferiormente por dos cabezas de serpiente, en cada equinoccio y debido a los rayos del sol se proyecta un haz de luz que simula el cuerpo de una serpiente bajando del templo a la tierra.
El efecto acústico denominado “la cola del Quetzal” se produce al emitir un sonido impulsivo -sonido de corta duración pero de fuerte volumen, una explosión, un aplauso o tocar un instrumento de percusión- delante de la escalinata de la pirámide. Si realizamos una palmada a unos 40 metros en la perpendicular de la escalinata escuchamos un sonido agudo, un chirrido extraño, un sonido parecido al canto del quetzal, el pájaro sagrado de los Mayas.
El efecto de la llamada del pájaro, fue reconocido por primera vez por el ingeniero en acústica estadounidense, David Lubman en 1998. ¿Pero sabían los arquitectos de las pirámides qué es lo que estaban haciendo? Lubman fue el primero en reivindicar que
los constructores de El Castillo crearon el efecto del gorjeo de manera intencional.
En 2004,
Nico Declercq junto a científicos belgas de la Universidad de Ghent, consiguieron demostrar como las ondas de sonido rebotadas alrededor de la escalinata de la pirámide, creaban sonidos que representan el canto del Quetzal y el golpeo de las gotas de la lluvia. Sus cálculos y simulaciones acústicas muestran que, aunque hay evidencia que la pirámide fue construida para producir sonidos sorprendentes, probablemente jamás pudieron predecir con exactitud a qué sonidos iban a asemejarse.
El secreto del canto de la pirámide está en sus largas, extrañas, e incómodas escaleras: los escalones son mucho más altos de lo normal y sus bases son tan estrechas que el pie de una persona no entra completo.
El equipo de Declercq ha demostrado, mediante simulaciones y ensayos in situ, que la altura y el espacio entre los escalones de la pirámide crean un filtro acústico que enfatiza algunas frecuencias de sonido mientras que suprime otras.
Pero unos cálculos más detallados de la acústica nos muestran que el eco también se ve influenciado por otros factores más complejos como puede ser la mezcla de frecuencias de la fuente del sonido.
Cuando alguien aplaude frente a una de las cuatro escaleras, el sonido del aplauso no golpea contra una superficie vertical plana, sino contra muchas pequeñas superficies verticales, los altos contra escalones, y cada una alejada por unos centímetros, distancia que es la angosta base de cada escalón. Así, el eco es múltiple, y llega cada rebote con un pequeño desfase respecto al anterior. Primero llegan los ecos de los escalones más bajos, y luego van llegando de manera continuada los rebotes sucesivos hasta los más altos, uno tras otro. La escalinata se convierte en un difractador de sonido gigante.
El resultado final de todo este juego de geometría acústica es una sucesión de ecos casi pegados, y de distintos tonos (tonos más altos, para los escalones de abajo, y tonos más bajos para los de más arriba). El oído humano no puede discernir las diferentes ondas sonoras que llegan en milisegundos y las asimila como un sonido continuo que va cambiando el tono y produce el efecto antes escuchado.
Los científicos belgas prepararon un sonido de palmada con una fuente de sonido puntual, para crear una onda esférica los más parecida a las reales. Después se analizó la propagación y la difracción de esta onda al chocar con la escalera de la pirámide. El modelo tiene en cuenta las propiedades físicas del aire, el material de la pirámide y los efectos de reflexión de la superficie de la escalera de la pirámide.
Los resultados son sorprendentes: las simulaciones por ordenador del modelo de difracción real producen una representación del grito del quetzal. Además, la calidad del eco depende del color del sonido que hace el impacto con la escalinata; el sonido de los grandes tambores que los Mayas utilizaban, causa un eco del quetzal más hermoso que una palmada.
El canto del quetzal, creado por los ecos de la pirámide, no sería posible si sus escalones fueran más anchos y no tan altos. Este eco cambiaría y se asemejaría a un sonido de frecuencia más baja"
